El estrés psicológico causado por el sufrimiento intenso puede aumentar la probabilidad de sufrir un ataque al corazón. Imagen: Lara Danielle
Inmediatamente después de la muerte de un allegado, la probabilidad de sufrir un infarto es 21 veces superior a la normal. Con el paso de los días este riesgo se aminora, pero aun así, a lo largo de una semana permanece multiplicado por seis.