Un equipo investigador ha descubierto que los fenómenos meteorológicos espaciales más extremos cesan de forma abrupta en un punto concreto del ciclo solar. El número de manchas registrado entonces permite estimar, con seis o siete años de antelación, la intensidad del siguiente ciclo.
Hasta ahora no se había visto una atmósfera en mundos de estas características dentro de la franja de habitabilidad. Este hallazgo supone un hito importante en la búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar.