Una observación clave permite profundizar en la fuerza que mantiene unidos los componentes del núcleo atómico y en la estructura de la materia. La partícula descubierta, formada por dos quarks charm y un quark down, tiene una masa cuatro veces superior a la de un protón.
El hallazgo de moléculas orgánicas presentes en el ADN y ARN terrestres en un objeto espacial permite entender la forma en la que se generan estos compuestos en entornos inhóspitos. Su descubrimiento refuerza la hipótesis de que los asteroides carbonáceos contribuyeron al inventario químico de la Tierra primitiva.