Eclipse solar total: qué es lo que viviremos segundo a segundo

Después de un siglo sin poder ver este tipo de fenómenos en España, el 12 de agosto se podrá ver un ocultamiento total del Sol por la Luna. Dos expertos explican la naturaleza de los eclipses solares y cómo observarlos.

Eclipse solar total: qué es lo que viviremos segundo a segundo
Eclipse solar total. /Pexels

El próximo 12 de agosto tendremos la ocasión de observar un eclipse solar total en España. La Luna se colocará delante del Sol y lo cubrirá completamente durante un breve tiempo. Durante esos instantes, se hará de noche en pleno día y, mientras estemos dentro de la sombra de la Luna, podremos ver las estrellas que el Sol, con su luminosidad, no permite observar.

Además, podremos ver una parte del Sol que no es visible a simple vista, una extensión luminosa de forma irregular que se conoce como la corona. Todo un espectáculo, si la meteorología lo permite.

¿Por qué no tenemos uno cada mes?

La Luna gira en órbita alrededor de la Tierra en aproximadamente un mes. Sin embargo, no tenemos un eclipse cada mes. ¿Por qué? Lo que ocurre es que el plano que contiene la órbita de la Luna alrededor de la Tierra y el plano que contiene la órbita de la Tierra alrededor del Sol no coinciden. Hay una pequeña diferencia de 5,14. Esto hace que la mayor parte de las veces el Sol, la Tierra y la Luna no estén alineados y la sombra de la Luna no se proyecte sobre la superficie terrestre. En esta situación no hay eclipse.

Para que pueda producirse un eclipse, la Luna debe situarse entre el Sol y la Tierra en el momento preciso en que la órbita lunar corta el plano de la órbita terrestre, conocido como la eclíptica. Los dos puntos en los que la Luna corta este plano forman la línea de nodos. Solo cuando la Luna se coloca entre el Sol y la Tierra en uno de sus nodos su sombra se proyecta sobre la Tierra y se produce el eclipse solar.

¿Por qué se producen los eclipses? / Imagen del Instituto Geográfico Nacional.

Pero esto no es todo. Las órbitas celestes no son círculos perfectos; son aproximadamente elípticas. Además, están en continuo movimiento, bajo la influencia del resto de astros del Sistema Solar.

Por una afortunada circunstancia, en ocasiones el diámetro aparente de la Luna es aproximadamente igual al diámetro aparente solar. En estas raras ocasiones la superposición es casi perfecta y podemos disfrutar de un eclipse total. A veces, sin embargo, las distancias relativas cambian y la superposición no es completa. Solo tenemos entonces eclipses anulares o parciales.

¿Cómo se vería el eclipse desde la Luna?

Los objetos celestes, la Tierra y la Luna, y también el Sol, se mueven. Esto hace que la sombra de la Luna no permanezca quieta sobre un punto de la Tierra. Una persona situada en la Luna el día 12 de agosto a las 15:14 h (en horario local catalán), si mirara hacia la Tierra vería cómo, en un punto de la esfera azul (por los océanos) y blanquecina (por las nubes) de nuestro planeta, empieza a formarse una mancha redonda, de color entre gris y negro. Ese punto del planeta se encuentra al norte de Groenlandia, y el diámetro de la mancha se apreciaría bastante pequeño respecto a la esfera total del planeta.

Poco a poco, vería cómo esta mancha se desplaza: atraviesa Groenlandia, bordea Islandia, cruza el Atlántico Norte hasta tocar la península ibérica por Asturias, cubriendo desde Galicia hasta parte de Euskadi. Después, viaja por encima de la península en dirección al mar Balear, toca el Mediterráneo a la altura del sur de Tarragona y el norte de Castellón, llega a las Islas Baleares y desaparece progresivamente, alrededor de las 20:32 h, al sobrepasarlas.

Al cruzar la península Ibérica, la sombra de la Luna presentará un diámetro de unos 294 kilómetros y se desplazará a una velocidad de unos 1 300 kilómetros por hora

Sobre la superficie de nuestro planeta, al cruzar la península Ibérica, la sombra de la Luna presentará un diámetro de unos 294 kilómetros y se desplazará a una velocidad de unos 1 300 kilómetros por hora. Esta es la que se conoce como franja de totalidad. Una persona que se encuentre en Alicante o en Perpiñán durante el eclipse estará fuera del camino directo de la sombra. Allí la Luna no cubrirá completamente el disco solar. El día se oscurecerá, pero no se experimentará la noche total. Esta zona se conoce como la zona de penumbra.

La predicción de los eclipses

Un fenómeno como este no deja de emocionarnos incluso hoy en día. Podemos suponer que, en el pasado, un acontecimiento así podía ser motivo de alarma y temor. No es de extrañar, por tanto, que las culturas antiguas tuvieran interés en predecir los eclipses. El registro más antiguo documentado de un eclipse corresponde a la antigua China: el 24 de octubre de 2137 a. C. Lamentablemente, los astrónomos reales Hsi y Ho no supieron predecirlo y fueron condenados a muerte.

Los astrónomos babilonios también guardaron registros sistemáticos que datan aproximadamente del 700 a. C. y parece que tenían cierta capacidad para predecir los eclipses solares. En Mesoamérica, la cultura maya llegó a una gran comprensión de la regularidad de los fenómenos celestes y también era capaz de predecir eclipses.

En Occidente, la primera predicción documentada corresponde a Tales de Mileto, que predijo el eclipse del 28 de mayo de 585 a. C

En Occidente, la primera predicción documentada corresponde a Tales de Mileto, que predijo el eclipse del 28 de mayo de 585 a. C. Más adelante, Ptolomeo incluyó en su tratado El Almagesto métodos para predecir eclipses solares, al reconocer que eran fenómenos naturales. En el mundo moderno, sin embargo, hay que esperar hasta la época de la Ilustración, cuando el astrónomo Edmund Halley empezó a predecir científicamente los eclipses solares basándose en la teoría de la gravedad de Newton.

Hoy en día, tenemos una comprensión completa del fenómeno y podemos predecirlo con años de antelación, gracias a nuestro conocimiento de la mecánica celeste y a la potencia de cálculo de nuestros ordenadores. Sin todas estas herramientas, las culturas antiguas tenían una capacidad limitada de predicción de los eclipses basándose en la observación del movimiento de los astros.

El registro continuado de la posición de los astros durante mucho tiempo permitió descubrir que después de 6.585,32 días (aproximadamente 19 años) el Sol, la Tierra y la Luna vuelven a una configuración geométrica similar. Este período se conoce como el ciclo de Saros y parece que los astrónomos babilonios ya tenían conocimiento de él. Esta es la base de la predicción de los eclipses en el mundo antiguo. Si los registros son lo suficientemente largos, se puede observar que después de aproximadamente 3 ciclos de Saros, unos 54 años y 34 días, los eclipses vuelven a la misma zona geográfica. Este período más largo se conoce como el ciclo Exeligmos.

El eclipse en Cataluña

¿Cuál será la experiencia de una persona situada directamente en el recorrido de la sombra de la Luna? Por ejemplo, situémosla en la Fatarella, en el sur de Tarragona. Hacia las 20:29 h estará dentro de la sombra directa de la Luna. Al mirar el Sol (sempre con protección), verá lo que se denomina el anillo de diamantes: es el efecto que se produce cuando el disco del Sol ya está casi cubierto, pero todavía hay rayos de luz que se cuelan entre los valles de la superficie lunar para llegar a la Tierra.

A continuación, y durante un minuto y 25 segundos, se hará de noche de repente. Alrededor del lugar donde se encuentra el Sol se podrá intuir cierto resplandor: se trata de la corona solar. La temperatura bajará ligeramente. La fauna salvaje también percibirá la excepcionalidad del momento y detendrá su actividad. Su silencio ante el espectáculo de la naturaleza.

Después de un minuto y medio, volverá a hacerse de día de manera igualmente repentina

Después de un minuto y medio, volverá a hacerse de día de manera igualmente repentina. Antes, sin embargo, volveremos a ver el anillo de diamantes cuando los primeros rayos de luz del Sol empiecen a atravesar de nuevo los valles de la Luna y lleguen a la Tierra. Podremos observar cómo la Luna se retira poco a poco, liberando completamente el disco del Sol hacia las 20:30 h. Los tiempos exactos varían en función de la ubicación concreta del observador.

Elegir un lugar de observación adecuado

El eclipse, sin embargo, no podrá verse desde cualquier posición. Será necesario tener el Sol a la vista directa. En el momento del eclipse, este se encontrará muy bajo en el cielo, a solo 5 grados de altura sobre el horizonte. Si estiramos el brazo delante de nuestros ojos, 5 grados equivalen aproximadamente a tres dedos en horizontal.Por tanto, según dónde estemos situados, es fácil que un edificio, unos árboles o una montaña lejana nos impidan ver el fenómeno. Es necesario, pues, elegir un lugar desde donde sea visible la puesta de sol y podamos ver el Sol directamente, es decir, un lugar con buena visibilidad hacia el oeste.

El día 1 de mayo, a las 20:24 h, el Sol se encontrará a la misma altura que el día del eclipse, y eso nos permitirá asegurarnos de que el lugar escogido es una buena ubicación con meses de antelación.

The Conversation

Carlos García y Urbano Lorenzo son investigadores del Departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas y del Departamento de Psicología de la URV.

Fuente: The Conversation
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