Un trabajo internacional muestra por primera vez que una reacción química entre el cloro del mar y el polvo atmosférico fue la responsable de la destrucción acelerada de este gas de efecto invernadero.
Un nuevo análisis de mediciones recopiladas entre 1950 y 2025 revela que estos cambios se extienden bajo la superficie. El fenómeno se intensifica especialmente en el Adriático, donde las aguas que se hunden son hoy más cálidas y saladas, con posibles consecuencias para la circulación y la vida del fondo marino.