El estudio de restos humanos de Malalmuerzo, Carigüela y Majolicas demuestra que el canibalismo se producía en distintos momentos y contextos sociales, por lo que no fue una práctica uniforme sino que se trataba de episodios recurrentes separados en el tiempo.
Antes se pensaba que el calentamiento de los océanos provocaría la reducción directa de estos animales, pero un estudio de más de 23 000 especies prevé que las variaciones fisionómicas no serán del todo uniformes y que algunos de ellos también podrían aumentar.