Un estudio de la Estación Biológica de Doñana del CSIC revela que estos sistemas artificiales han incorporado con el tiempo especies con funciones ecológicas muy diferentes, reforzando su papel en la conservación de la biodiversidad.
Las pinos autóctonos del hemisferio norte que se han plantado en países del sur combinan un crecimiento más rápido con una mayor tolerancia a la sequía. Los investigadores apuntan a la ausencia o menor abundancia de sus enemigos naturales como una posible explicación.