Un estudio internacional basado en el análisis de ADN antiguo de plumas halladas en el yacimiento peruano de Pachacámac revela que varias especies de guacamayos procedentes de la selva tropical fueron desplazadas a través de los Andes hace más de mil años. Los resultados evidencian la existencia de complejas rutas de intercambio entre distintos ecosistemas mucho antes del auge del Imperio inca.
La identificación de nuevas especies sigue revelando ramas desconocidas en nuestro planeta. Los grupos taxonómicos incorporados amplían más de lo previsto el mapa evolutivo conocido. Esto no implica que la biodiversidad global deje de estar amenazada por el impacto humano, sino que el conocimiento científico continúa avanzando.