El descubrimiento de restos óseos y artefactos en la cueva de Bianfu arroja nueva luz sobre el aspecto, la evolución y el comportamiento de este enigmático grupo humano. Los hallazgos confirman su presencia en el sur de Asia y su capacidad para adaptarse a entornos boscosos mediante una tecnología pragmática.
Los expertos pensaban que, durante este proceso de cambios biológicos, las células originales morían, eran sustituidas o desempeñaban siempre la misma función. Una nueva investigación revela que se reprograman para cumplir distintos propósitos.