Un estudio publicado en Science apunta a un mecanismo molecular que podría explicar por qué los perros de mayor tamaño viven menos años: la pérdida de marcas epigenéticas que mantienen bajo control ciertos fragmentos del ADN capaces de alterar el genoma. El hallazgo también abre nuevas vías para investigar los procesos biológicos asociados al envejecimiento en humanos.
En un contexto de crisis climática, la ciencia estudia cómo reforzar las áreas naturales con especies vegetales mejor adaptadas que mantengan el microclima de muchos ecosistemas. Se avanza hacia un paisaje más ‘africanizado’.