La compañía Colossal Biosciences asegura haber creado un huevo artificial para incubar embriones de aves, un sistema que utilizaría para “desextinguir” aves como el moa gigante y el dodo. Sin embargo, los resultados no han sido publicados aún en una revista científica, lo que dificulta la evaluación independiente del supuesto hallazgo.
Un nuevo estudio concluye que estas extremidades reducidas evolucionaron al mismo tiempo que cráneos y mandíbulas cada vez más grandes y potentes, probablemente como una adaptación para abatir grandes presas con la mandíbula.