Jonathan, una tortuga gigante de Aldabra de 194 años, presenta 287 variantes genéticas relacionadas con la reparación del ADN y la reducción de la inflamación, además de un epigenoma sorprendentemente estable.
Un estudio de 15 años con ejemplares salvajes de Borneo revela que estos grandes simios ajustan su uso del espacio para favorecer las interacciones entre jóvenes de edad similar, pese al coste energético que supone para las hembras adultas.