Un equipo internacional de científicos sugiere que las supererupciones volcánicas en la Cordillera de los Andes lanzaron hace 7 millones de años cenizas ricas en nutrientes que fertilizaron los océanos y propiciaron que las ballenas alcanzaran tamaños colosales.
Aunque sus efectos en nuestro país son anecdóticos, este evento climático puede agravar las olas de calor y la intensidad de las precipitaciones.