La investigación, basada en el análisis geoquímico de utensilios de piedra tallada de un yacimiento en Guadalajara, demuestra que cazadores-recolectores del centro de la península ibérica mantuvieron contactos a muy larga distancia, conectando amplios territorios de Europa occidental.
Una mandíbula inferior parcial descubierta en el yacimiento etíope de Afar amplía la distribución geográfica conocida del género Paranthropus hacia el norte en 1 000 kilómetros, lo que revela que este homínido estaba más extendido y era más versátil en cuanto a su capacidad de adaptación de lo que se pensaba.