El análisis de ADN de restos hallados en el sur de Siberia ha permitido identificar un linaje desconocido hasta ahora, que habitó la región durante la última glaciación y cuyos orígenes se remontan a unos 400 000 años.
Un aviso puede salvar vidas y reducir daños cuando llega a tiempo. Pero una alerta no compensa una mala prevención: es el último eslabón de cadena de prevención y preparación que empieza mucho antes.