Esta capacidad hace que su sistema hidráulico sea igual de resistente a la sequía que el de los ejemplares más bajitos de la misma especie. Para compensar su altura, estos gigantes han adaptado los conductos por donde circula el agua y sus hojas aguantan mejor la deshidratación.
Un sistema desarrollado a partir de componentes químicos no vivos es capaz de alimentarse, crecer, replicar su material genético y dividirse, según aseguran investigadores de la Universidad de Minnesota. El trabajo, enmarcado en el proyecto SpudCell, aún no se ha publicado en una revista científica revisada por pares.