El trabajo del Instituto de Biología Molecular de Barcelona permite observar por primera vez el mecanismo que emplea una enzima bacteriana para reconocer los anticuerpos que protegen la mucosa intestinal.
Un nuevo estudio analiza por qué los animales con cuatro extremidades poseen un cerebro con conexiones cruzadas, es decir donde un hemisferio controla el lado opuesto del cuerpo. Los autores creen que las vías visuales más antiguas fueron las que impulsaron la organización contralateral del sistema nervioso.