Un equipo de Países Bajos trasladó bloques de una marisma real a uno de los mayores canales de oleaje del mundo y los sometió a olas de hasta dos metros, según publica hoy Nature. Sus resultados muestran que estos humedales protegen mejor las costas resguardadas que las más expuestas a los temporales.
Un estudio liderado por el Instituto Pirenaico de Ecología analiza cómo la transformación del mundo rural en el siglo XX ha favorecido la recuperación de los grandes vertebrados, pero también el declive de insectos, anfibios y pequeñas aves. Según los autores, estas tendencias simultáneas pueden estar generando comunidades animales nuevas, cuyas consecuencias para los ecosistemas aún se desconocen.