Ace es capaz de responder de forma ágil y veloz en un partido de tenis de mesa. Sus reflejos y capacidad de reacción le han permitido ganar tres rondas contra jugadores de élite de esta disciplina, lo que revela que un robot autónomo puede tener éxito en deportes de competición y en otras áreas que requieran de habilidades físicas.
Las aplicaciones basadas en ARN mensajero se expanden hacia nuevos campos de la biomedicina. Estudios recientes exploran su uso en fertilidad masculina, alergias, enfermedades del embarazo o incluso en el rejuvenecimiento del sistema inmunitario, aunque aún afrontan importantes retos antes de llegar a la clínica.