Un nuevo estudio identifica un mecanismo biológico que podría contribuir a explicar esta diferencia. Los resultados refuerzan la importancia de considerar el sexo como una variable biológica para comprender el alzhéimer y desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
Las temperaturas elevadas en el embarazo y la primera infancia se relacionan con un crecimiento más lento del tálamo, una región que actúa como el principal centro de relevo del cerebro, ya que procesa y transmite la información sensorial y motora hacia la corteza cerebral.