Las personas con esta patología o con riesgo de padecerla presentan una composición de microbios intestinales determinada incluso antes de desarrollar síntomas, según un análisis internacional publicado en Nature Medicine. Este indicador identificaría de forma precoz a las personas vulnerables a desarrollar la enfermedad.
El riesgo de que un tumor vuelva a aparecer en otros órganos se juega en una franja muy concreta del tejido original. Un factor genético clave marca si ciertas células avanzan, se mantienen inactivas durante años o acaban originando focos secundarios.