Un estudio en ratones identifica un papel esencial de la proteína GRK2 para mantener el ciclo del pelo, la arquitectura del folículo piloso y la función de sus células madre.
Un análisis de datos de más de 2,5 millones de personas identifica 26 regiones del genoma asociadas a este síndrome de dolor crónico. Los resultados señalan posibles dianas terapéuticas, pero todavía no permiten diagnosticar la enfermedad mediante una prueba genética ni se traducen en nuevos tratamientos.