Referente en atención psicológica a víctimas del terrorismo, esta investigadora explica qué tratamientos son eficaces, por qué es posible recuperarse décadas después de un atentado y cómo podemos afrontar desafíos como los mensajes de odio y la desinformación.
Los investigadores utilizaron organoides cutáneos con vello para analizar la forma en la que infectaba este microorganismo y se dieron cuenta de que no afectaba a todos las partes de la piel de la misma manera. También estudiaron la respuesta celular al contagio.