El riesgo de que un tumor vuelva a aparecer en otros órganos se juega en una franja muy concreta del tejido original. Un factor genético clave marca si ciertas células avanzan, se mantienen inactivas durante años o acaban originando focos secundarios.
Un equipo del CNIO ha descubierto que la pérdida de identidad celular en la mama da lugar a células híbridas, denominadas ‘infieles’, capaces de iniciar todos los tipos de cáncer de mama. Este hallazgo ayudará a distinguir qué alteraciones tempranas tienen capacidad de progresar y cuáles no.