Un informe de la OMS refleja que 13,5 millones de bebés no recibieron ninguna dosis en 2025.
Investigadores italianos han medido la presencia de plásticos en la sangre que irriga al corazón y han observado cómo los valores eran superiores en aquellos que habían sufrido un infarto. Las personas expuestas a la contaminación atmosférica y los fumadores también presentaron niveles altos.