Un estudio liderado por el Instituto de Neurociencias revela que la proteína GluN3A sincroniza la maduración de las neuronas con el patrón de conexiones que reciben durante las primeras etapas de la vida. El trabajo se ha realizado en modelos de ratón y durante etapas tempranas del desarrollo.
Los modelos generativos ya exploran un universo químico que escapa a las bibliotecas tradicionales y pueden recuperar péptidos del ADN de especies desaparecidas, pero convertir esos hallazgos computacionales en medicamentos sigue siendo el gran desafío.