El 1 de marzo de 1966, por primera vez en la historia, una máquina fabricada por la especie humana llegaba a otro mundo. Se trata de la sonda Venera-3, que formaba parte del programa de exploración espacial soviético y fue el primer intento por alcanzar la superficie de otro planeta, a través de una colisión programada.
Aunque padeció un fallo de las comunicaciones durante su viaje de cuatro meses, lo consiguió: logró impactar en la zona de transición entre el día y la noche del planeta Venus.
La misión de esta nave era posarse sobre la superficie de Venus. Contenía un sistema de radio comunicaciones, instrumentos científicos y una fuente de energía propia.
En la imagen, Sello soviético de 1966 conmemorativo de la Venera 3.