Gestar una vida es a veces una sentencia de muerte, un sueño que acaba convirtiéndose en pesadilla para casi medio millón de mujeres y para sus hijos cada año. El océano de desigualdades que separa a los países ricos de los pobres se ceba, sobre todo, con mujeres y niños.
Ana acaba de llegar de Sierra Leona y allí tener un parto seguro es la excepción a la regla. Déficit de personal, formación, recursos y centros sanitarios. Y el peso de la tradición deja la responsabilidad en manos de parteras sin conocimientos para asistir un parto complicado. Las infecciones neonatales son la primera causa de muerte en los menores de un año. Y medidas sanitarias aparte, por cada año de acceso a la educación, la madre reduce en un 5% la posibilidad de que su hijo muera antes de los cinco años.
La ONU revisará los objetivos alcanzados en estos últimos diez años. La Cumbre será en septiembre y allí se escucharán las experiencias sobre el terreno. Que las madres y los niños no se mueran porque no pueden llegar a los sistemas de salud.