Los estudios en personas con este grave problema de salud pública muestran que las limitaciones para controlar la infección por coronavirus han mermado su estado de salud. Los expertos afirman que para mejorar su calidad de vida es necesario un abordaje integral, con ejercicio físico y terapia psicológica, no solo fármacos.
Debido a la pandemia, los recursos dedicados a luchar contra esta enfermedad han disminuido, lo que ha dado lugar a un repunte de fallecimientos. La OMS pide que se tomen medidas urgentes para restablecer el acceso a los servicios esenciales y que se dupliquen las inversiones en investigación e innovación.
Resulta paradójico que la velocidad en lograr vacunas contra la covid-19 se deba en parte a la enorme ventaja proporcionada por la investigación sobre el VIH y sus tecnologías clave y que, sin embargo, sigamos sin una inmunización frente al virus del sida. Para avanzar, necesitamos una mayor financiación y un compromiso consistente de la industria.
Decenas de investigadores cuentan a Nature que han recibido amenazas de muerte o de violencia física o sexual por opinar sobre la pandemia en medios de comunicación.
Países de todo el mundo deben establecer compromisos climáticos nacionales ambiciosos si quieren conseguir una recuperación económica duradera que sea saludable y respetuosa con el medioambiente. El personal sanitario mundial ha compartido una carta abierta en la que instan a los gobiernos a que actúen contra el cambio climático, para evitar una catástrofe sanitaria mundial.
Un estudio publicado en la revista The Lancet confirma el fuerte impacto de la covid-19 en la salud mental, con 53 millones de casos adicionales de depresión severa y 76 millones más de episodios de ansiedad en 2020. Aunque se trata de un problema global, la población más afectada son las mujeres y los más jóvenes.
La afectación placentaria, causada por la infección del SARS-CoV-2, produce un comportamiento anómalo del flujo sanguíneo entre la madre y el bebé en desarrollo, debido a la necrosis del trofoblasto. Investigadores españoles han observado que, a pesar de que resulta muy infrecuente, puede ser mortal para el feto.
La Comisión de Salud Pública aprobó este martes la administración de una dosis de refuerzo de la vacuna contra la covid-19 de ARN-m a los mayores de 70 años. El fármaco se comenzará a inyectar a finales de octubre, cuando ya hayan pasado seis meses desde la inoculación de la segunda dosis.
La Agencia Europea del Medicamento emitió ayer por la tarde sus recomendaciones sobre la administración de una tercera dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna. Los especialistas están de acuerdo en que, si bien puede ser una medida óptima para la población inmunodeprimida, no resulta necesaria para todo el mundo.
Amós García, recién nombrado representante español del Comité Permanente de la OMS para Europa, explica el anuncio de la Agencia Europea de Medicamentos: este órgano regulador solo ha comprobado que una tercera dosis de la vacuna de Pfizer se podría administrar en mayores de 18 años, pero la recomendación solo corresponde a las autoridades sanitarias.