Por cada euro invertido en la astrofísica de Canarias se generan 3,5 euros en el PIB de esta comunidad. Así lo refleja un informe realizado por investigadores de la Universidad de la Laguna, que también destaca la creación de 1.554 empleos y la producción de más de 124 millones de euros en bienes y servicios derivados de este sector en 2016.
Termitas, abejas y hormigas viven en sociedades organizadas en las que conviven diferentes generaciones de individuos que se cuidan los unos a los otros. Un nuevo trabajo revela ahora las claves de la evolución genética de las termitas para desarrollar un estilo de vida colectiva similar al de las hormigas, teniendo en cuenta que sus orígenes fueron diferentes.
En tiempos de crisis, no solo es importante la economía, también es necesario implementar políticas medioambientales y sociales para mejorar la vida de las personas, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la universidades de Granada y Oslo (Noruega).
Un equipo internacional de investigadores, juristas, empresarios y pacientes introduce con éxito métodos de reflexión y debate públicos sobre las técnicas de mejora del rendimiento cerebral. Como parte del proyecto NERRI, Neuromejora Investigación e Innovación Responsables, el equipo ha desarrollado más de 60 actividades de aprendizaje mutuo en 11 ciudades europeas.
La pobreza está vinculada a una peor salud, mayor índice de delitos y altos niveles de embarazos en adolescentes. El trabajo de Richard Wilkinson y Kate Pickett, que se sustenta en datos estadísticos, ha demostrado que una sociedad desigual es peor para todos, los que están en lo alto y en lo más bajo de la escala social, y que tiene profundos efectos en la salud psicosocial del conjunto de sus componentes.
Las guerras, la falta de recursos, la introducción de nuevas herramientas o las enfermedades son algunos de los factores que pueden provocar el declive de una población. Mediante una serie de indicadores un equipo de antropólogos ha concluido que hace 9.000 años las sociedades neolíticas mostraron señales de alerta antes de su colapso. El estudio de estos indicios podría predecir futuras alteraciones del ecosistema producidos por el cambio climático.
La electricidad, las tecnologías y la luz artificial son algunos de los motivos por los que se ha extendido la idea de que en la época contemporánea dormimos menos que en la preindustrial. Sin embargo, un nuevo estudio desmiente esta creencia: las sociedades premodernas tenían unos horarios de sueño similares a los nuestros.
Un estudio realizado en 24 países, entre ellos España, revela una nueva forma de implicar a la ciudadanía para que luche contra el cambio climático: que piense en los beneficios futuros de tener un planeta menos contaminado. La investigación, en la que participa la Universidad Complutense de Madrid, refleja cómo el desarrollo económico y científico, junto al hecho de pertenecer a una sociedad más benévola, son los factores que más motivan a los ciudadanos.
Vivir en la calle o en un centro de acogida influye en el grado de felicidad de quien se encuentra en esas circunstancias. Por primera vez, investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Alcalá han analizado si las personas sin hogar de Madrid considera que son felices y la respuesta ha sido positiva en diferentes grados en el 46,7% de los casos.
Portada de la encíclica 'Laudato si'. / Vatican.va