Este tumor se sitúa entre los de mayor impacto en España, pero su pronóstico mejora de forma drástica cuando se identifica a tiempo. La comunidad médica insiste en reforzar el cribado para aumentar las posibilidades de curación.
El cáncer colorrectal será el tipo de cáncer más diagnosticado en 2026 en España, con más de 44 000 nuevos casos. De ellos, aproximadamente 30 000 corresponderán a cáncer de colon y cerca de 14 000 a cáncer de recto.
Además de su elevada incidencia, sigue siendo una causa muy relevante de mortalidad. En 2024 fallecieron 10 424 personas por esta enfermedad. En los hombres fue el segundo tumor con mayor mortalidad, solo por detrás del cáncer de pulmón, mientras que en las mujeres ocupó el tercer lugar, tras el cáncer de mama y el de pulmón. Aun así, existe un dato esperanzador: cuando se detecta en fases iniciales, la supervivencia alcanza el 90 %, ya que en estas fases el tumor suele ser operable y los tratamientos resultan más eficaces.
Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Colon, la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) ha presentado la campaña Si previenes, ganas vida, centrada en la importancia del diagnóstico temprano y la participación en los programas de cribado. La iniciativa incluye tres vídeos en los que especialistas en aparato digestivo dialogan con personas que han superado la enfermedad.
En España existe un programa de cribado de cáncer colorrectal dirigido a hombres y mujeres de entre 50 y 70 años, con el objetivo de detectar la enfermedad en fases iniciales.
Este proceso se inicia con un test de sangre oculta en heces, capaz de identificar pequeñas cantidades de sangre no visibles a simple vista. Es una prueba sencilla, cómoda y no invasiva, que se realiza en casa mediante la recogida de una muestra.
Un resultado positivo “no indica por sí mismo la presencia de un cáncer, que solo se confirma en una minoría de personas”, explica José Díaz‑Tasende, especialista de la FEAD y médico adjunto del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid. “Pero sí implica la necesidad de realizar una colonoscopia”.
En la mayoría de los casos, la colonoscopia detecta pólipos o lesiones benignas que pueden predisponer al desarrollo del cáncer. “Esta prueba no solo permite un diagnóstico precoz, sino que actúa como herramienta preventiva, porque durante el procedimiento es posible extirpar esos pólipos y reducir el riesgo de desarrollar cáncer en el futuro”, recalca el especialista. Además, subraya que actualmente “no es una técnica molesta, ya que se realiza con sedación profunda y la mayoría de pacientes no percibe el procedimiento”.
La incidencia del cáncer colorrectal aumenta de forma sustancial a partir de los 50 años y las fases iniciales suelen ser asintomáticas, por lo que resulta fundamental que la población elegible participe en los programas regionales de cribado.
Además de la edad, existen otros factores de riesgo: antecedentes familiares de cáncer, enfermedades inflamatorias intestinales de larga evolución (como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn) y síndromes hereditarios como el síndrome de Lynch. En estos casos pueden requerirse estrategias de seguimiento y prevención específicas. “Es importante que las personas con factores de riesgo consulten con su médico para valorar medidas de prevención adaptadas a su situación”, concluye José Díaz‑Tasende.
La FEAD ha lanzado la campaña: Sí previenes, ganas vida, que busca concienciar sobre el impacto de la participación en los programas de cribado y el diagnóstico precoz en la prevención y mejora de la supervivencia en el cáncer colorrectal.