Globos aerostáticos, parapente, ala delta, ultralivianos y hasta aviones de combate, Bernard Piccard y André Borschberg lo habían experimentado todo en el aire, pero sentían que su búsqueda no terminaba allí. De su insatisfacción nació "Solar Impulse", el primer avión solar que ha demostrado que el sueño del vuelo perpetuo es posible y del que ha empezado a construirse un segundo prototipo mejorado que dará la vuelta al mundo.