Los convulsos años 90 en Rusia acarrearon drásticos recortes en ciencia y tecnología, lo que obligó a muchos de sus investigadores a reducir su actividad o emigrar. Ahora, en medio de otra crisis, los científicos del país más grande del mundo luchan por recuperar su papel en campos en los que siempre fueron potencia, como el sector aeroespacial, la física nuclear, la química, la psicología o la genética.
Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) han creado un nuevo mecanismo de transmisión entre piezas sin contacto, basado solo en fuerzas magnéticas, de tal foma que evita la fricción y el desgaste y no requiere lubricación. Puede aplicarse en el ámbito de la navegación espacial, pero también se ha adaptado para emplearse en otras industrias, como en ferrocarriles o aviones.
El ingeniero Alin Albu-Schäffer (Timisoara-Rumanía, 1967), director del Instituto de Robótica y Mecatrónica del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), ha estado esta semana en el congreso internacional Humanoids 2014 que se ha celebrado en Madrid. El experto ha hablado sobre el diseño y control de los robots humanoides para interactuar con las personas, uno de los grandes desafíos de la robótica.
Alin Albu-Schäffer es director del Instituto de Robótica y Mecatrónica del Centro Aeroespacial Alemán (DLR). / SINC
Los cuásares lejanos suelen ser muy energéticos, de rápida evolución y asociados a las grandes fusiones de galaxias, pero existe otra población que evoluciona lentamente. Investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) han logrado por primera vez datos espectroscópicos de estos cuásares distantes y poco luminosos con la calidad necesaria para determinar sus parámetros esenciales.
Un nuevo dispositivo español para sujetar y liberar piezas móviles de objetos en órbita sin usar explosivos se va a probar en la Estación Espacial Internacional en 2016. Sus creadores, de la compañía ARQUIMEA surgida de la Universidad Carlos III de Madrid, han utilizado materiales inteligentes para su desarrollo.
La fosfina (PH3), una de las formas más estables del fósforo, ha sido detectada por primera vez por científicos españoles fuera del sistema solar. La importancia de esta detección radica en que el fósforo está presente en todas las formas de vida conocidas, por lo que el descubrimiento de esta molécula es un paso hacia una mejor comprensión de la química del fósforo en el cosmos.