Una investigación, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, permitirá mejorar las predicciones sobre el ciclo del carbono y el agua, y sus efectos en el clima futuro. Los científicos han examinado cómo las plantas regulan el comportamiento de los estomas, los diminutos poros que tienen en las hojas para intercambiar agua y carbono con la atmósfera.
El tajinaste rojo (Echium wildpretii) es una de las plantas endémicas de Tenerife que podría estar en peligro. / Alfredo Valido
El Parque Nacional del Teide en Tenerife posee el mayor número de colmenas por kilómetro cuadrado del mundo, un récord que podría provocar una situación ecológica de no retorno. Un nuevo estudio advierte que la introducción de la abeja Apis mellifera está alterando el ecosistema del parque, hasta el punto de afectar a los polinizadores nativos y a la reproducción de algunas plantas endémicas de este ecosistema insular.
Siempre se había pensado que las mitocondrias y los cloroplastos eran los únicos componentes de la célula vegetal capaces de producir energía química. Pero otro orgánulo celular –el cromoplasto– también tiene la capacidad de sintetizar energía para su metabolismo, según un artículo de la revista estadounidense Plant Physiology.
El óxido nítrico afecta a las células madre responsables del crecimiento de la raíz de las plantas, puesto que necesitan una cantidad precisa para su desarrollo. Tanto el exceso como la ausencia de este gas tienen graves consecuencias. Esta línea de investigación es muy relevante para la agricultura del futuro debido a que los modelos de cambio climático apuntan a un aumento de óxido nítrico en la atmósfera que puede afectar a los cultivos.
Un estudio en el que participa el CSIC ofrece una nueva base para estudiar la evolución de las plantas y ha generado la mayor matriz de datos genéticos nucleares hasta el momento.
Un equipo internacional de científicos europeos y chinos ha descubierto los mecanismos genéticos que facilitan la floración de las plantas en el momento adecuado tras los fríos invernales. El autor principal del trabajo, que publica la revista Nature, es un investigador español del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (UPM-INIA).
Hasta ahora se pensaba que la cianobacteria de la que surgieron las plantas pertenecía a un grupo extinto de características desconocidas. Una investigación, que cuenta con la participación de la Universidad Internacional de La Rioja y la Universidad de Extremadura, desmiente esta hipótesis al demostrar que este grupo de cianobacterias existe en la actualidad, tiene morfología filamentosa y surgió hace 1.500 millones de años.
Una investigación de la Universidad de La Rioja concluye que la radiación ultravioleta (UV) provocó en las plantas la aparición de adaptaciones que les permitieron especializarse en distintos ambientes.
Un estudio de investigadores del CSIC y publicado en el último número de Science ha analizado los datos recogidos en 23 comunidades de plantas y sus polinizadores. La arquitectura observada en las redes mutualistas permite a las especies soportar variaciones mayores en las tasas de crecimiento antes de su extinción.