Una extraña euforia marcó el 5 de julio de 1996: nacía Dolly, el primer mamífero clonado. La oveja escocesa abrió la posibilidad de tratar enfermedades gracias al poder de las células madre embrionarias y despertó un controvertido debate ético con implicaciones legales. Hoy, 15 años después de Dolly, los escollos morales –no los técnicos– se salvan con la nueva técnica de reprogramación celular, mientras la medicina regenerativa sigue soñando con fabricar tejidos y órganos a medida.
Descripción del proceso de clonación terapéutica. Imagen: SINC / José Antonio Peñas
Los investigadores han replicado nueve córneas de mosca.
Los tres lechones clónicos nacidos
Kaká a los dos meses de vida.
Cuando en el año 2000 murió el último ejemplar de bucardo (Caprapyrenaica pyrenaica), el Gobierno español declaró extinguida la subespecie. Desde entonces, un equipo internacional de científicos intenta clonar al animal para evitar su total desaparición. Con un intento fallido a sus espaldas, José Folch, coordinador del proyecto, no pierde la esperanza.
Representantes de colectivos científicos de todo el mundo participarán del 28 al 31 de octubre en la 15ª Reunión del Comité Internacional de Bioética (CIB) de la UNESCO para reconsiderar la clonación de humanos con fines terapéuticos. El nuevo examen responde a la petición de investigadores para que ésta tenga un tratamiento diferente al de la clonación con fines reproductivos, actualmente penalizado en más de medio centenar de países.
Jornada sobre la Clonación de Animales de Producción y la Seguridad Alimentaria