Un equipo de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas muestra que los compuestos orgánicos volátiles que emiten plantas sanas permiten a sus vecinas detectar su ritmo de crecimiento y ajustar el suyo propio, modulando tanto el desarrollo como la expresión génica. El hallazgo amplía la comprensión de la comunicación vegetal.
Una investigadora de la Universidad del País Vasco ha desarrollado un protocolo, que se basa en modelos matemáticos de gestión de la calidad de aire, para identificar fuentes de contaminación y cuantificar su impacto sobre los niveles ambientales. El método ha sido validado con datos de compuestos orgánicos volátiles obtenidos en una zona del Bajo Cadagua (Vizcaya).