Un estudio realizado con modelos generados por ordenador revela que, aunque estas características evolucionaron principalmente como rasgos ornamentales para atraer a las mujeres, los hombres tienden a sobreestimar su importancia al evaluar a sus competidores.
A diferencia de otros primates, el ser humano posee un pene proporcionalmente grande en relación con su tamaño corporal, un hecho que ha intrigado durante décadas a los biólogos evolutivos. Ahora, una investigación liderada por la Universidad de Australia Occidental sugiere que este rasgo no solo influye en la elección de pareja por parte de las mujeres, sino también en cómo los hombres evalúan la amenaza que representan sus rivales.
El estudio, publicado esta semana en la revista PLOS Biology, analizó las respuestas de más de 600 hombres y 200 mujeres ante figuras masculinas generadas por ordenador con variaciones en altura, forma corporal (relación hombro-cadera) y tamaño del pene.
Los resultados muestran una coincidencia parcial entre sexos: ambos consideran que una mayor estatura, una silueta en forma de V (hombros anchos) y un pene más grande son rasgos más atractivos o imponentes. Sin embargo, el estudio detectó un matiz psicológico clave en la percepción masculina.

Los hombres calificaron a los rivales con penes más grandes como más amenazadores físicamente y sexualmente competitivos

En el caso de las mujeres, el atractivo tenía un límite claro: más altura, más músculos o un pene mayor dejaban de sumar puntos a partir de cierto nivel. Los hombres, en cambio, percibieron de forma sistemática a las figuras con rasgos más exagerados como rivales más peligrosos.
“Los hombres calificaron a los rivales con penes más grandes como más amenazadores físicamente y sexualmente competitivos”, explica Upama Aich, autora principal de la investigación. Esto sugiere que los varones tienden a sobreestimar la importancia que las mujeres otorgan a estas características físicas.
Desde una perspectiva evolutiva, el estudio plantea que, antes de la invención de la ropa, el pene era un rasgo prominente que servía como señal visual. Los investigadores concluyen que, si bien el tamaño influye en la percepción de la capacidad de lucha (posiblemente como indicador de niveles de testosterona), su evolución ha estado más fuertemente impulsada por la selección sexual femenina.
Michael D. Jennions, coautor del trabajo, señala que aunque la función principal del órgano es la transferencia de esperma, su tamaño inusual evolucionó más como un “ornamento sexual” para atraer a las hembras que como una simple “insignia de estatus” para intimidar a otros machos, a pesar de que hoy cumpla ambas funciones en el imaginario social y biológico.
No obstante, la estatura y la forma del cuerpo (hombros anchos) siguen siendo factores más determinantes que el tamaño genital cuando los hombres evalúan la peligrosidad de un oponente en una pelea.
Referencia:
Aich U, et al., “Experimental evidence that penis size, height, and body shape influence assessment of male sexual attractiveness and fighting ability in humans”, PLOS Biology, 2026.