Hace medio siglo, una nave espacial se precipitaba a las pantallas y daba inicio a una de las sagas más prolíficas de la cultura de masas. Su abrupto naufragio desencadenó una narrativa de supervivencia a cargo de humanos empeñados en salvar a su especie de los desaguisados causados por tecnologías salidas de madre. Desde entonces, sus peripecias con los simios inteligentes escenifican temores, desde el miedo al holocausto nuclear al recelo en la ingeniería genética, pasando por el racismo, el animalismo y el supremacismo xenófobo.
Hasta la fecha, la cultura popular había tratado de dar una explicación al gran tamaño de la nariz de los monos narigudos. Ahora es el turno de la ciencia y un equipo internacional de investigadores ha concluido que el tamaño nasal tiene una relación directa con la elección sexual de las hembras y con el estatus del macho.
Hasta ahora se pensaba que solo los humanos y ciertos grandes simios tenían la habilidad cognitiva intrínseca de reconocerse en un espejo. Sin embargo, aunque otros monos, como los macacos, no se reconocen espontáneamente, un nuevo experimento demuestra que sí son capaces de aprender con entrenamiento, por lo que más especies de las que se pensaba podrían tener conciencia de sí mismas.
Los gruñidos, ladridos, llamadas de copulación e incluso las charlas de los babuinos comprenden al menos cinco sonidos parecidos a las vocales del habla humana. Así lo confirma una investigación que ha analizado más de 1.300 vocalizaciones de estos primates, así como la anatomía de su tracto vocal y la lengua. Los resultados indican que el lenguaje hablado pudo evolucionar desde el último ancestro común entre humanos y babuinos.
Un equipo científico suizo ha logrado que dos macacos recuperen el control de una pierna paralizada a los seis días de haber sufrido una lesión medular. Una parte de su dispositivo inalámbrico ha comenzado a probarse en un estudio de viabilidad en humanos con lesión parcial de la médula espinal.
Los hombres y mujeres de la Edad de Piedra golpeaban piedras para crear armas y herramientas con las que cortaban y raspaban gracias a las lascas que se desprendían del núcleo. Hasta ahora, se pensaba que éramos los únicos animales en hacerlo. Pero un equipo de científicos ha descubierto que unos monos capuchinos salvajes de Brasil también rompen rocas. En su caso, lo hacen para extraer minerales o líquenes de ellas.
La forma en la que cada uno ve el mundo y la realidad no siempre coincide; eso lo sabemos todos. Pero, al contrario de lo que se pensaba, no somos los únicos que nos damos cuenta de que alguien tiene una idea errónea. Un estudio demuestra por primera vez que chimpancés, bonobos y orangutanes son capaces de reconocer falsas creencias como lo hace un niño.
El potente rugido del mono aullador de América, que fascinó a Darwin, es su arma de seducción y de defensa: atrae a las hembras para el apareamiento y ahuyenta a sus rivales a kilómetros de distancia. Ahora, un nuevo estudio revela que los dueños de los aullidos más poderosos poseen gónadas de menor tamaño, y viceversa. No se puede tener todo en la vida, tampoco a la hora de competir sexualmente.