La panspermia, la idea de que seres vivos simples puedan viajar por el espacio y sembrar vida allí donde caen, ha intrigado al ser humano desde antiguo. Algunos científicos apuestan por probar que es factible para pasar de la mera especulación a la ciencia. Una investigación apoya la posibilidad de que los primeros microbios terrestres pudieran ser nativos de Marte.
La pequeña nave Philae, que en noviembre descendió desde la sonda Rosetta hasta el cometa 67P, ha detectado 16 compuestos orgánicos, algunos precursores de la vida y cuatro de ellos identificados por primera vez en los cometas. El estudio, con participación española, es uno de los siete artículos que publica esta semana la revista Science con datos de Philae.