Un equipo internacional de científicos ha descubierto un sistema planetario formado por una estrella parecida al Sol y seis planetas, según informan esta semana en Nature. Estos nuevos mundos orbitan en un plano similar, como ocurre en nuestro Sistema Solar. El hallazgo ha sido posible gracias a las observaciones del telescopio espacial Kepler de la NASA.
Se llama exoplaneta a aquel plenta que orbita en torno a una estrella diferente al Sol. Hasta ahora su detección podía llevar años, aunque un nuevo método que permitiría incrementar la tasa de detección de las actuales búsquedas mediante un simple análisis por espectroscopia
Un equipo de investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha estudiado por primera vez el espectro de la Tierra reflejado en la Luna, como medida de referencia para la búsqueda de vida en otros planetas fuera del Sistema Solar. El método consiste en analizar la atmósfera terrestre como si se tratara de un planeta lejano, ver cuáles son sus principales marcadores biológicos (oxígeno, dióxido de carbono, agua, metano, etc.) y extrapolar el modelo a los nuevos planetas que se descubran, comparando si se dan las condiciones idóneas para que pueda existir vida.
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) ha diseñado un método de análisis químico que permite la caracterización geoquímica de las komatiitas, rocas volcánicas muy abundantes en la Tierra primitiva, lo que permitiría profundizar en el conocimiento de la formación del planeta y de la evolución de la atmósfera y de la hidrosfera, donde la vida pudo emerger y evolucionar.
¿Planeta o ‘estrella fallida’? El telescopio espacial encuentra un objeto único con una masa mayor que la de un planeta, pero menor que la de una estrella. Tiene el tamaño de Júpiter, orbita alrededor de una estrella similar al Sol y es dos veces más denso que el plomo.