El año pasado se informó del descubrimiento de una supernova tan brillante que dejó perplejos a los científicos, porque nunca se había visto nada igual. Investigadores de la Universidad de Tokio (Japón) aclaran esta semana en Science que en realidad se vio tan luminosa por la presencia de una galaxia delante que actuó como ‘lupa’ o lente gravitacional.
Ilustración y esquema del nuevo exoplaneta. / NASA Ames-SETI Institute- JPLCalTech/Danielle Futselaar
El medio interestelar presenta polvo que provoca que los objetos parezcan menos luminosos y más rojos de lo que en realidad son. Ahora investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucíam (CSIC) y otros centros internacionales han dado con la forma de corregir este efecto.
Imagen tomada durante el amanecer desde las cercanías del observatorio de Izaña (Tenerife). / IAC
En la imagen, uno de los astronautas durante la operación de reparación. / NASA
En 1931 una niña de once años recogió un pequeño fragmento de la bola de fuego que acaba de estallar sobre los cielos de Ardón, un pueblo de León. Durante décadas mantuvo su preciado tesoro oculto en una cajita; hasta hoy, que se ha presentado en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en Madrid. Se trata de una condrita ordinaria, un tipo de meteorito relativamente común pero que cuenta una historia de 4.565 millones de años.
Cuando Rosa González Pérez, vecina de Ardón (León), tenía 11 años le cayó del cielo el meteorito que ahora lleva el nombre de su pueblo. / CSIC
Formaciones dunares en Titán. / NASA
Astrónomos del proyecto internacional Sloan Digital Sky Survey han usado 140.000 cuásares distantes para medir el ritmo de expansión del universo cuando tenía la cuarta parte de su edad actual. Este trabajo, en el que han participado dos investigadores de la Universidad de Barcelona, establece la medida más precisa del ritmo de expansión de nuestro universo en sus últimos 13.000 millones de años.
Ilustración del interior de Encélado. Los datos facilitados por Cassini sugieren que esta luna presenta una corteza de hielo, un nucleo rocoso de baja densidad y un océano atrapado en el interior del hemisferio sur, de donde salen chorros de vapor. / NASA-JPL-Caltech