La sonda Rosetta ha captado a Marte en cuarto creciente, con halos rojo y azul por los efectos de la cámara. Imagen: ESA et al.
Desde mediados de septiembre apenas hiela durante el día en el entorno marciano del rover Curiosity. La estación mediambiental REMS, de fabricación española, ha registrado una ‘agradable’ temperatura diurna de 6 ºC y la presión atmosférica también está subiendo ligeramente. Eso sí, por la noche hace mucho frío: por debajo de los –70 ºC, según los datos presentados esta semana en el Congreso Europeo de Ciencias Planetarias.
El robot de la NASA ha encontrado gravillas en el cráter Gale que indican que el agua fluyó por la superficie de Marte en el pasado, han informado los investigadores de la misión.
Supernova 1006. Imagen: NASA/CXC/Rutgers/G.Cassam-Chenaï, J.Hughes et al.; Radio: NRAO/AUI/NSF/GBT/VLA/Dyer, Maddalena & Cornwell; Optical: Middlebury College/F.Winkler, NOAO/AURA/NSF/CTIO Schmidt & DSS.
En el año 1006, astrónomos de varios lugares del planeta describieron una explosión en el cielo tan poderosa que sus restos fueron visibles durante tres años. Ahora, la revista Nature recoge en portada el trabajo de los investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de Barcelona, que han dilucidado el origen de este fenómeno: dos estrellas enanas blancas se fusionaron y desencadenaron la supernova SN 1006.
El oscurecimiento producido por el polvo impide que se detecte una de cada cinco supernovas en las galaxias cercanas y cuatro de cada cinco en galaxias distantes, según un estudio en el que participa el Instituto de Astrofísica de Andalucía y que publica The Astrophysical Journal.