La lluvia de estrellas de las Oriónidas pudo contemplarse este año en su máximo esplendor el pasado 20 de octubre. Los científicos las llaman así porque los meteoros parecen salir de la constelación de Orión. Durante estas lluvias las agencias espaciales toman medidas para proteger de posibles daños a los satélites que tienen en el espacio. En las próximas semanas, el punto de mira se pondrá en las Leónidas, las más numerosas, cuya actividad se produce cada año entre el 15 y el 21 de noviembre.
El volcán del Teide en la isla de Tenerife se convirtió la semana pasada en una réplica de la Luna, donde ocho equipos de estudiantes de universidades europeas estuvieron poniendo a punto, probando y maniobrando sus rovers lunares en preparación para la competición que se celebró durante las oscuras noches del pasado fin de semana, según informa la Agencia Espacial Europea (ESA) en un comunicado.
La NASA presenta el nuevo prototipo de vehículo lunar SPR
El consorcio internacional de astrónomos de la misión espacial CoRoT, cuya participación española lidera el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha conseguido medir oscilaciones en la superficie de tres estrellas similares y cercanas al Sol, un fenómeno similar a los terremotos terrestres causado por el movimiento del gas dentro de las estrellas.
Un equipo de investigadores europeos y sudamericanos ha comprobado, utilizando los datos del telescopio espacial CoRoT, que las vibraciones físicas y las características de la superficie de algunas estrellas cercanas son similares a las del Sol, según publican esta semana en la revista Science. El estudio confirma el valor de las observaciones realizadas desde el espacio y proporciona a los astrónomos nueva información sobre el Sol, otras estrellas y la evolución de nuestra galaxia.
Los días 24 y 25 de octubre de 1870 los efectos de una gran tormenta solar permitieron observar auroras boreales en el sur de Europa. Ahora, un equipo de investigadores hispano-portugués ha analizado la información que recogieron los periódicos y los observatorios geomagnéticos de la época sobre aquel “evento de tiempo espacial” extremo, que en el caso de que volviera a suceder, pondría en peligro a satélites, naves espaciales y astronautas.
Fotografía del Sol tomada por L. M. Rutherfurd en Nueva York (EE UU) un mes antes de la gran tormenta solar de 1870. Fue publicada en el libro The Sun.
Composición de una imagen del Sol tomada con la sonda SOHO y una ilustración de la magnetosfera terrestre.