Los simios comparten con los humanos la capacidad de imaginar y fingir

Un experimento con un bonobo en cautividad, Kanzi, demuestra que estos primates pueden representar mentalmente objetos inexistentes, una habilidad cognitiva que hasta ahora se consideraba exclusiva de nuestra especie.

Kanzi, un bonobo de 43 años que vive en 'Ape Initiative'
Kanzi, un bonobo de 43 años que vive en 'Ape Initiative', del que se había informado anecdóticamente que fingía y podía responder a indicaciones verbales señalando con el dedo. / Ape Initiative

En Ape Iniciative, un centro dedicado al estudio y la conservación de bonobos, vive Kanzi, un miembro de esta especie de 43 años con una amplia interacción con humanos. Este bonobo ha demostrado tener la capacidad de participar en escenarios de juego simbólico, como una fiesta del té.

Esto es lo que ha demostrado un equipo de científicos, en un estudio que publica Science, al someter a este único individuo a una serie de experimentos. Las actividades que le plantearon eran similares al juego típico de los niños de corta edad que consiste en interactuar con tazas de líquido imaginario y cuencos de frutas ficticias.

“El entrenamiento lingüístico de Kanzi fue extremadamente útil para los investigadores porque nos permite formular preguntas que son mucho más difíciles de plantear a otros simios”, dice a SINC Amalia Pinkusfeld Medeiros Bastos, científica de la Escuela de Psicología y Neurociencia de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido) y coautora del estudio, para explicar los resultados.

El entrenamiento lingüístico de Kanzi fue extremadamente útil para los investigadores porque nos permite formular preguntas que son mucho más difíciles de plantear a otros simios

Amalia Pinkusfeld Medeiros Bastos, de la Universidad de St. Andrews

“Se le podía dar a Kanzi una instrucción verbal, como una pregunta, con una expectativa razonable de que comprendía lo que intentábamos comunicar. Esto no ocurre con la gran mayoría de los simios en cautividad, y desde luego ningún otro se acerca al nivel de comprensión del inglés hablado que tenía Kanzi”, continúa.

Pistas previas a jugar con Kanzi

Este equipo conocía anécdotas tanto de simios en cautividad como en libertad que sugerían que podrían ser capaces de fingir. Por ejemplo, se había observado a hembras jóvenes de chimpancé en libertad llevando ‘muñecos-tronco’ y tratarlos como si fueran crías.

“En cautividad, ha habido relatos anecdóticos de simios que muestran comportamientos similares al juego simbólico, como manipular y arrastrar aparentemente bloques ‘imaginarios’. Pero ¿y si estos simios se comportaban así por otras razones? Podrían parecer que ‘fingen’ cuando en realidad están confundidos sobre la realidad o simplemente imitan las acciones de un investigador”, ejemplifica la investigadora.

En cautividad, ha habido relatos anecdóticos de simios que muestran comportamientos similares al juego simbólico, como manipular y arrastrar aparentemente bloques ‘imaginarios’

Amalia Pinkusfeld Medeiros Bastos

El objetivo de su estudio fue determinar si un simio enculturado y con entrenamiento lingüístico, como Kanzi, podía comprender la simulación en condiciones experimentales estrictamente controladas.

Según Medeiros, con Kanzi ‘apostaban sobre seguro’: “Nos ofrecía la mejor oportunidad de estudiar este fenómeno de una manera comparable a como se ha hecho con niños humanos, ya que las tareas utilizadas con niños solo necesitaban una adaptación mínima para él. Por tanto, aunque otros simios bien podrían ser capaces de comprender la simulación, este individuo nos facilitó poner a prueba esta capacidad”.

Jane Goodall descubrió que los chimpancés fabrican herramientas y eso llevó a un cambio en la definición de lo que significa ser humano. Esto también nos invita a reconsiderar qué nos hace especiales

Christopher Krupenye, de la Universidad Johns Hopkins

“Jane Goodall descubrió que los chimpancés fabrican herramientas y eso llevó a un cambio en la definición de lo que significa ser humano; y esto también nos invita a reconsiderar qué nos hace especiales y qué tipo de vida mental existe entre otras criaturas”, asegura Christopher Krupenye, coautor y profesor asistente en la Universidad Johns Hopkins (EE UU), que estudia el pensamiento animal.

Cómo distinguirlo de estrategias asociativas

Para asegurarse de que este bonobo no creía erróneamente que realmente hubiese zumo o una uva en alguno de los recipientes del experimento, los investigadores realizaron una condición de control.

Se le ofreció una elección entre una taza con líquido de verdad y otra taza con zumo imaginario, y se le preguntaba qué quería. “En este caso, Kanzi eligió de forma consistente el zumo, lo que demuestra que podía distinguir entre lo real y lo ficticio”, enfatiza la experta.

En las pruebas para ver su capacidad de imaginar, un científico fingía servir y retirar el zumo o las uvas imaginarias en recipientes vacíos. Ante la pregunta de dónde estaba el objeto, Kanzi señalaba correctamente su ubicación, incluso cuando se cambiaba de lugar. 

La simulación es solo una pequeña parte del rompecabezas dentro del ámbito de las representaciones secundarias.

Amalia Pinkusfeld Medeiros Bastos

Los investigadores establecen paralelismos entre el desempeño de Kanzi y el juego simbólico en niños humanos muy pequeños. Dicha simulación se basa en las representaciones secundarias. “Este proceso cognitivo sustenta la forma en que tanto los humanos como los animales no humanos piensan sobre aquello que no está presente en el aquí y ahora”, expone Medeiros.  

De esta forma, los científicos de este estudio ven probable que los procesos cognitivos subyacentes que intervienen sean los mismos en Kanzi y en niños, ya que ambos son capaces de mantener representaciones secundarias en la mente.

“La simulación es solo una pequeña parte del rompecabezas dentro del ámbito de las representaciones secundarias. Se suma a un creciente cuerpo de evidencia que indica que los animales no humanos poseen vidas mentales internas más ricas de lo que a veces se supone”, subraya.

Próximos pasos a seguir

El equipo internacional cree muy valioso que se incorporen datos adicionales procedentes de simios menos enculturados, para determinar hasta qué punto esta capacidad puede demostrarse experimentalmente en otros individuos e incluso en otras especies.

Si Kanzi siguiera con nosotros, nos habría encantado intentar estudios en los que pudiera participar activamente en la simulación

Amalia Pinkusfeld Medeiros Bastos

“Existe un creciente cuerpo de evidencia que sugiere que las representaciones secundarias ya están presentes en animales no humanos. Esto ocurre tanto a través de su desempeño en otras tareas, como las relacionadas con la teoría de la mente - razonar sobre lo que otros individuos pueden percibir o creer-, como las tareas de viaje mental en el tiempo. Por ejemplo, considerar el pasado y planificar el futuro”, amplía Medeiros.

Una limitación importante de este trabajo es que solo pudieron demostrar que Kanzi comprendía la simulación cuando era realizada por otra persona, pero no que él mismo fingiera manipulando objetos imaginarios.

Estos hallazgos deberían impulsarnos a cuidar de estas criaturas con mentes ricas y hermosas y a asegurar que sigan existiendo

Christopher Krupenye

“Si Kanzi siguiera con nosotros, nos habría encantado intentar estudios en los que pudiera participar activamente en la simulación, en lugar de limitarse a observar al investigador realizar acciones fingidas”, señala la investigadora, que indica que ya están empezando a pensar en algunas ideas sobre cómo podrían hacerlo en el futuro.

“Estos hallazgos deberían impulsarnos a cuidar de estas criaturas con mentes ricas y hermosas y a asegurar que sigan existiendo”, concluye el investigador de la universidad americana, Krupenye.

Referencia:

"Evidence for representation of pretend objects by Kanzi, a language trained bonobo". Science

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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