Más de la mitad de las 73 incursiones de osos pardos en pueblos de la cordillera Cantábrica, analizadas por el CSIC, estuvieron motivadas por la búsqueda de fruta.
¿Es el ojo humano el mejor para comunicar hacia dónde miramos? Un experimento liderado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria sugiere que no siempre. La eficacia de la mirada depende de factores como la luz y la distancia.
Un estudio revela que la abundancia de señales acústicas durante el cortejo dificulta la toma de decisiones de las hembras y reduce la probabilidad de seleccionar al macho. El efecto se mantiene incluso cuando se controla el ruido de fondo, lo que apunta a una limitación cognitiva ante un exceso de opciones.
Un nuevo estudio demuestra que estos animales procesan las sonrisas en una región cerebral única y, por primera vez, aporta pruebas de que pueden distinguir entre expresiones faciales negativas, como la ira, la tristeza y el miedo.
A diferencia de los animales o los árboles, los científicos no pueden simplemente contar fechas o anillos de crecimiento para estimar la longevidad de los hongos. En un artículo publicado en Cell Press un grupo de expertos ha analizado por qué la edad de las especies que pertenecen a este reino sigue siendo una enigma.
Además de los problemas que el contacto con medusas puede provocar en los humanos, que pueden llegar a ser muy dolorosos, provocar problemas crónicos e incluso, en algunos casos extremos, la muerte, son animales que también nos afectan a escala socioeconómica.
Este hallazgo tiene implicaciones directas para la resistencia a antibióticos, ya que bacterias que evolucionan por rutas distintas pueden volverse más o menos vulnerables a otros fármacos de formas difíciles de predecir
El análisis microscópico de un cinodonte indica que pudo ser vivíparo, según el estudio de sus huesos. Los resultados sugieren que esta estrategia reproductiva podría haber surgido mucho antes de lo que indicaban las evidencias disponibles hasta ahora.
La emergencia deja además cientos de heridos y graves daños materiales, mientras los equipos de rescate trabajan para localizar a posibles supervivientes entre los edificios colapsados.
Los días calurosos podrían sumar más de cuatro horas de temperaturas extremas a finales de siglo en un escenario de altas emisiones, según un estudio publicado en Nature Climate Change. El trabajo advierte además de que una parte de estos episodios quedaría fuera de las métricas habituales.