Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana y la Universidad de Barcelona ha descubierto que casi una quinta parte del genoma de la estrella de mar espinosa está organizada de formas distintas según el ambiente en el que viven.
Gracias a esta forma enrollada, las serpientes pueden nacer con el cuerpo más largo de todos los animales vertebrados. Un estudio señala que esto se produce cuando el crecimiento corporal de los embriones se acelera y el intestino no puede seguirles el ritmo.
Una investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales analiza cómo las características y perspectivas de quienes trabajan en este ámbito condicionan la identificación de los beneficios y conflictos asociados a estas especies, y destaca la importancia de incorporar miradas diversas para mejorar su protección.
Detrás de cada picadura no solo hay molestias, los mosquitos también pueden transmitir enfermedades graves. Investigadores de la unidad ENZOEM de la Universidad de Córdoba monitorizan estos riesgos para evitar que lleguen a las personas.
Una tibia de Iguanodon bernissartensis, hallada en Castellón, conserva los efectos de una grave afección que padeció el animal durante su vida. Una nueva investigación revela que el dinosaurio sobrevivió el tiempo suficiente para que su organismo formara nuevo tejido óseo.
En su nuevo libro El mono arrogante, Christine Webb sostiene que la obsesión humana por encontrar aquello que nos hace superiores al resto de especies ha llevado a ignorar la enorme diversidad de habilidades del mundo animal. Según la primatóloga, esta visión está en la raíz de la crisis ecológica y climática que asola el planeta.
En 2007, la boca de dragón de las Galápagos contaba con solo seis ejemplares en todo el mundo. Gracias a un proyecto de conservación basado en la ciencia, la especie vuelve a crecer en las islas.
Los datos obtenidos en arrecifes de Galápagos indican que la variabilidad del fenómeno ha aumentado un 36,5 % respecto al milenio preindustrial, con el incremento más acusado en las últimas cuatro décadas. Los resultados apuntan a que el calentamiento global está amplificando uno de los principales motores de los fenómenos climáticos extremos.
Las picaduras de mosquitos son una molestia tan grande cada verano que parecería que somos lo único que comen. Sin embargo, estos insectos no se alimentan solo de nuestra sangre: también les gusta la de otros animales. Este es un punto clave que explica que los mosquitos sean responsables de millones de infecciones y cientos de miles de muertes de personas cada año.
Un estudio basado en más de 5 000 horas de observación en el noreste de Brasil sugiere que la depredación de pequeños animales actuó como un amortiguador nutricional clave, un patrón conductual que podría arrojar luz sobre los orígenes del carnivorismo en los homínidos primitivos.