Una red coordinada por un investigador del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (CSIC) detecta de forma temprana la proliferación de la ostra perlífera ‘Pinctada radiata’ en el Mediterráneo. Desde su entrada por el canal de Suez en el siglo XIX, esta especie se expande ahora por las costas españolas favorecida por el incremento de la temperatura del mar.
Un nuevo estudio revela una disminución sostenida en el éxito reproductor del aguilucho cenizo en nuestro país causada principalmente por un aumento del fracaso de los nidos que podría estar relacionado con factores asociados a la intensificación agrícola.
Un análisis llevado a cabo en más de 2 300 condados muestra que las políticas para acelerar la instalación de paneles fotovoltaicos reducen la diversidad de aves al transformar tierras agrícolas y pastizales fértiles en suelo industrializado.
Hace más de diez millones de años, un enorme sistema lacustre cubría buena parte de Sudamérica y albergaba una fauna de dimensiones extraordinarias. Entre sus habitantes, un depredador de siete metros imponía su ley sobre un ecosistema poblado por grandes herbívoros y otros cazadores.
La caza se extiende por los bosques tropicales mucho más de lo que se pensaba y alcanza incluso algunas de las zonas más remotas del planeta. Los primeros mapas globales que permiten visualizar esta presión muestran cómo se ha expandido entre 2000 y 2015, con importantes consecuencias para la biodiversidad.
Más de la mitad de las 73 incursiones de osos pardos en pueblos de la cordillera Cantábrica, analizadas por el CSIC, estuvieron motivadas por la búsqueda de fruta.
¿Es el ojo humano el mejor para comunicar hacia dónde miramos? Un experimento liderado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria sugiere que no siempre. La eficacia de la mirada depende de factores como la luz y la distancia.
Un estudio revela que la abundancia de señales acústicas durante el cortejo dificulta la toma de decisiones de las hembras y reduce la probabilidad de seleccionar al macho. El efecto se mantiene incluso cuando se controla el ruido de fondo, lo que apunta a una limitación cognitiva ante un exceso de opciones.
Un nuevo estudio demuestra que estos animales procesan las sonrisas en una región cerebral única y, por primera vez, aporta pruebas de que pueden distinguir entre expresiones faciales negativas, como la ira, la tristeza y el miedo.
A diferencia de los animales o los árboles, los científicos no pueden simplemente contar fechas o anillos de crecimiento para estimar la longevidad de los hongos. En un artículo publicado en Cell Press un grupo de expertos ha analizado por qué la edad de las especies que pertenecen a este reino sigue siendo una enigma.