Un análisis global de 50 especies de aves y murciélagos revela que aprovechar las corrientes de aire permite reducir el gasto energético en los desplazamientos a niveles inferiores a los de la locomoción acuática. Esto reescribiría la jerarquía clásica establecida en los manuales de fisiología.
Un orificio circular en una escápula de 75 000 años de antigüedad sugiere que se produjo un conflicto letal con lanzas de madera afiladas entre neandertales en Oriente Medio. Los restos también muestran indicios de una brutal lesión facial al menos un año antes de la muerte, lo que significa que es probable que el neandertal recibiera cuidados antes de morir de forma violenta.
Un estudio publicado en Nature revela que estas partículas, al entrar en contacto con el agua, generan moléculas reactivas que podrían dañar los tejidos y contribuir a explicar sus posibles efectos sobre la salud humana y el medioambiente.
El análisis de un fósil hallado en China apunta a que algunos de los primeros representantes de este grupo llevaban una vida terrestre, lo que sugiere que el vuelo no era una característica universal en sus primeras etapas evolutivas.
Estos animales no tienen boca, ano, ni intestino, y forman una estructura similar a raíces que penetra en los huesos. Una vez allí, albergan comunidades de bacterias que ayudan a descomponer sus compuestos orgánicos, una habilidad que les permite aprovechar sus nutrientes.
Este órgano diminuto que emplean para atacar a sus enemigos funciona de forma autónoma tras la picadura. Un vídeo a cámara lenta muestra cómo penetra en el tejido de la víctima e inyecta veneno por su propia acción gracias a su fisionomía tan compleja.
Un estudio publicado en Science apunta a un mecanismo molecular que podría explicar por qué los perros de mayor tamaño viven menos años: la pérdida de marcas epigenéticas que mantienen bajo control ciertos fragmentos del ADN capaces de alterar el genoma. El hallazgo también abre nuevas vías para investigar los procesos biológicos asociados al envejecimiento en humanos.
En un contexto de crisis climática, la ciencia estudia cómo reforzar las áreas naturales con especies vegetales mejor adaptadas que mantengan el microclima de muchos ecosistemas. Se avanza hacia un paisaje más ‘africanizado’.
Hace más de siglo se hallaron fósiles en la Formación Mokattam, en Egipto, y en ese momento se creyó que procedían de una especie conocida como ‘falso gavial’. Ahora, gracias a los avances en paleontología sabemos que se trata de una especie diferente.
El roce ligero de una pluma genera una reacción en cadena que dura menos de un minuto en estos organismos. Un estudio sueco identifica una vía de señalización molecular que relaciona la estimulación mecánica con cambios en los genes y en su crecimiento.