Científicos españoles han conseguido desarrollar un nuevo tipo de vino con hasta cuatro grados menos de alcohol sin que varíe su equilibrio sensorial. El método empleado consiste en el empleo de levaduras no convencionales que respiran parte del azúcar de la uva gracias a un aporte controlado de oxígeno.
Investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA, centro del CSIC) y la Universidad de Salamanca han estudiado las bacterias que en simbiosis con la alfalfa aumentan la producción de este importante cultivo forrajero. Según el estudio, al seleccionar las cepas adecuadas de microorganismos se compensan las pérdidas que provoca la acidez del suelo sin necesidad de agregar fitoquímicos.
Imagen captada por el satélite Terra de la NASA donde se aprecia el vertido / NASA
Expertos de la Universidad de Sevilla demuestran que el orujo (residuo sólido formado por la piel de la uva, la semilla y el raspón o rama de la que cuelgan las uvas) de la uva blanca Zalema del Condado de Huelva aumenta la estabilidad de los vinos tintos consiguiendo caldos más oscuros, más saturados y con vivos colores azulados. Los resultados del estudio indican también que la reutilización de este residuo potencia además las propiedades antioxidantes y anticancerígenas del vino.
Las abejas son fundamentales para la polinización de las flores y resultan necesarias para la sostenibilidad de la agricultura en todo el mundo. Un estudio de la Universidad de Newcastle y el Trinity College de Dublín ha descubierto que estos pequeños animales –que están en peligro de extinción– se sienten atraídos por el néctar que contiene pesticidas.
Investigadores de la Universidad de Cádiz han diseñado una nueva metodología que permite a los enólogos disponer de información sobre el contenido de aminoácidos de las uvas, compuestos importantes en la fermentación alcohólica y que influyen en la calidad del vino.
Un trabajo del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca, en colaboración con investigadores alemanes. explica los cambios metabólicos y de expresión de genes vegetales cuando falta uno de sus nutrientes esenciales: el azufre. Los científicos han explicado los mecanismos bioquímicos que se ponen en marcha para que las plantas puedan adaptarse a esa deficiencia nutricional.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid demuestran que las plantaciones de olivares en forma de seto son altamente productivas cuando la orientación de las filas y su distancia permiten maximizar la radiación solar interceptada.
Investigadores de biología animal de la Universidad de Barcelona han identificado las estrategias de supervivencia de la esponja marina Mycale acerata, común en latitudes antárticas. Según el estudio, la esponja es capaz de producir un vitelo completamente lipídico que podría favorecer el desarrollo rápido de la larva y aumentar así las posibilidades de supervivencia de la especie en las frías aguas del océano Austral.