La sonda Dawn de la NASA ha detectado hidrógeno de origen externo y ‘pozos’ en la superficie del asteroide Vesta. Así lo recogen dos estudios que publica esta semana la revista Science y que revelan nuevos datos sobre la distribución del agua a través del sistema solar.
Asteroides y cometas pueden haber desempeñado un papel esencial en la difusión por el universo de los elementos esenciales para la vida, una fuerza que surge del cosmos, de las estrellas. Esta es la propuesta del astrofísico Josep María Trigo (Valencia, 1970) del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE, CSIC-IEEC) en su libro Las raíces cósmicas de la vida, que acaba de presentar en el Planetario de Madrid.
El asteroide 2012 DA14, de unos 50 m, rozará la Tierra el 15 de febrero de 2013. El objeto fue descubierto por investigadores del Observatorio Astronómico de Mallorca (OAM), que insisten en que su impacto con la Tierra "está completamente descartado".
Los científicos han visto de cerca por primera vez el polvo de un pequeño asteroide rocoso que fue extraído y transportado a la Tierra por la sonda Hayabusa. El análisis de estas partículas de polvo confirma las sospechas de los expertos: los meteoritos más comunes hallados en la Tierra, conocidos como condritas ordinarias, proceden de estos asteroides rocosos o de tipo S, que representan alrededor del 17% de estos cuerpos del Sistema Solar.
El pequeño asteroide 2010 TK7 acompaña a la Tierra en su órbita alrededor del Sol.
Vesta captado por Dawn el 16 de julio de 2011. Imagen: NASA /JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA
Primera imagen en bruto obtenida el pasado 3 de mayo por la nave espacial Dawn de la NASA del asteroide gigante Vesta.
Asteroide Lutetia captado por la sonda Rosetta.
La imagen más cercana obtenida de Lutetia.