Los intervalos de tiempo en los que se emiten mensajes en Twitter dan pistas sobre si quien lo hace es un programa informático, una empresa o una persona, independientemente del contenido o el lenguaje del tuit. Así lo asegura un equipo de investigadores del Imperial College de Londres que ha utilizado algoritmos basados en neurociencia para desenmascarar a los emisores con una precisión del 83%.
El secreto del éxito de Repsol en el hallazgo de nuevos yacimientos en el mundo está muy relacionado con su proyecto Caleidoscopio y la alianza con el Barcelona Supercomputing Center. Este centro ha sido el encargado de desarrollar los algoritmos de generación de imágenes del subsuelo que han permitido al grupo español localizar hidrocarburos en estructuras geológicas tan complejas como el yacimiento subsalino de la cuenca de Campos, en aguas profundas a 200 kilómetros del litoral brasileño.
Modelo sísmico logrado con la aplicación de algoritmos de generación de imágenes del subsuelo. / Repsol
Plataforma de Repsol en cuenca de Santos (Brasil). / Repsol
Neo Metrics, nacida en el seno de la universidad de Oviedo, se dedica a aplicar las matemáticas a la mejora de los procesos de negocio de grandes compañías. Esta firma, adquirida a comienzos de este año por Accenture, desarrolla además algoritmos capaces de extraer información útil de las redes sociales, detectando sentimientos positivos, negativos y hasta algo tan complejo como la ironía.
El comportamiento de las hormigas ha ayudado a los desarrolladores de software a encontrar sutiles defectos en sus programas, lo que permite mejorarlos. Investigadores de la Universidad de Málaga han aplicado esta técnica con buenos resultados.
Centros de investigación de Israel, Turquía, Corea y España, como la Universidad de Valladolid, pretenden diseñar un sistema de videovigilancia en las grandes áreas metropolitanas mediante redes masivas de sensores. Las redes ayudarán a detectar las incidencias de la ciudad y se operarán de forma inteligente, es decir, sin necesidad de la monitorización constante de un operador humano.
Investigadores del proyecto Promare, en el que participan tres centros de Castilla y Léon y cinco empresas, desarrollan una tecnología que permitirá a los fabricantes de bienes de equipo ofrecer un servicio de mantenimiento de forma remota a sus clientes. La recopilación de todos los datos sobre el rendimiento de las máquinas también les permitirá mejorar el diseño de los modelos futuros.