El aumento de temperaturas por el cambio climático podría hacer que las estaciones de esquí de Andorra cuenten en el futuro con una temporada de esquí más corta, especialmente en las zonas de menor altitud. Una investigación en la que participan la Universidad Politécnica de Cataluña y el Observatorio de Sostenibilidad de Andorra ha analizado el caso particular del país pirenaico y prevé unas pérdidas que podrían rozar los 50 millones de euros.