La expedición recogerá 70.000 muestras de aire, agua y plancton.
La expedición está compuesta por más de más de 250 investigadores de 19 instituciones españolas
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han participado en un estudio que muestra cómo el crecimiento y la maduración de los bosques españoles han desencadenado la expansión de la gran mayoría de las especies de aves forestales y han contrarrestado los efectos negativos de los incendios forestales.
Herrerillo común (Parus caeruleus) junto a la oquedad que utiliza como nido. Autor de la fotografía: Mariano Pérez.
Pollo de azor (Accipiter gentilis) en un nido construido sobre un pino piñonero (Pinus pinea).
Cada año el cachalote (Physeter macrocephalus), un mamífero marino que puede medir hasta más de 20 metros de longitud, visita las aguas españolas aunque permanece en sus profundidades. Su gran tamaño –es el animal con el mayor cerebro- y sus dientes le otorgaron en siglos pasados una mala fama de la que no es merecedor. Cazado y perseguido por el ser humano hasta los años ’70, sus poblaciones son ahora vulnerables y claman su conservación.
Brachycephalus pitanga, una de las nuevas especies descritas por BIOTA/FAPESP.
La mariposa Hypothyris euclea en una flor de la Serra do Japi, uno de los vestigios más importantes de bosque nativo en el Estado de Sao Paulo.
Faisán de sangre (Ithaginis cruentus). Un tercio de las aves de caza está en peligro de extinción.