Un estudio apunta a las altas temperaturas como factor clave de los incendios del noroeste peninsular, que concentraron más de la mitad de la superficie europea quemada y afectaron, sobre todo, a matorrales y pinares.
Clima extremo y vegetación, claves de los incendios en España
Los fuegos arrasan ecosistemas y dañan la salud de quienes inhalan su humo. Estudios recientes en Estados Unidos y España muestran que la exposición prolongada o intensa aumenta la mortalidad, eleva los ingresos hospitalarios y genera riesgos específicos para colectivos especialmente expuestos, como los bomberos. Todo ello ocurre en un contexto de episodios cada vez más frecuentes e intensos por el cambio climático.
El eco de los grandes fuegos del verano no solo persiste en el paisaje, también en el agua. Las lluvias arrastran cenizas, sedimentos y restos químicos hacia ríos y embalses formando ‘riadas negras’ que comprometen el abastecimiento, la agricultura, los ecosistemas y la salud humana.
El cambio climático y la gestión inadecuada del territorio están generando entornos cada vez más propensos al fuego. Dos estudios publicados en Science confirman que los desastres forestales han aumentado a escala global. Sus autores advierten que solo una gestión preventiva, adaptada al contexto local y respaldada por apoyo político y social, puede frenar esta crisis en las próximas décadas.
En zonas rurales marcadas por el abandono y la matorralización, la ganadería extensiva se reinventa gracias a la combinación de técnicas tradicionales y tecnología. Proyectos innovadores convierten a los pastores en aliados que gestionan el territorio, protegen especies autóctonas, reducen el riesgo de incendios forestales y generan nuevas oportunidades económicas.
Las condiciones extremas de calor, sequedad y viento favorecieron los megaincendios en España y Portugal de agosto. Un nuevo estudio advierte que las olas de calor son ya 200 veces más probables y hasta 3 ºC más intensas que en la época preindustrial.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha cuantificado en 118 las catástrofes sufridas por los incendios forestales e inundaciones desde el pasado 23 de junio. Aunque la declaración no contiene ayudas concretas, insta a que todos los departamentos competentes dicten órdenes y resoluciones para que esos territorios reciban la bonificación correspondiente.
Una ola de graves incendios lleva ya varias semanas afectando a diferentes regiones de España y concentrando, como es natural, la atención de la ciudadanía, los medios de comunicación, los expertos y la esfera política. Son muchos los que buscan los porqués de la intensidad y voracidad del fuego, que ha arrasado más de 400 000 hectáreas.
La velocidad de propagación de los fuegos forestales en zonas de la Península aumenta debido a los efectos del cambio climático. El incremento de las temperaturas, la reducción de la humedad relativa, además de otros factores como el crecimiento de la vegetación, elevan el riesgo de que estos fenómenos sean más virulentos durante el verano en regiones del noroeste como Galicia, León y Portugal.
Estos fenómenos amenazan la salud pública más allá de la destrucción visible. Un análisis de los devastadores fuegos de agosto de 2023 en Lāhainā (Maui, Hawái) revela que la mortalidad fue dos tercios más alta de lo esperado ese mes.