Las emisiones globales de dióxido de carbono, principal responsable del calentamiento global, no sólo no han descendido, sino que pueden llegar a alcanzar niveles récord en 2010. Así lo confirma un estudio internacional dirigido por la Universidad de Exeter (Reino Unido), y que forma parte de la actualización del presupuesto anual del carbono del Proyecto Global del Carbono.
La producción de alimentos genera la mayor parte del impacto ambiental en el ciclo de vida de la alimentación.
Una investigación de la UAB demuestra que utilizar CO2 en lugar de ácido clorhídrico en las piscinas reduce los compuestos nocivos presentes en el aire, manteniendo la eficacia como reductor del pH del agua. Además, el CO2 tiene ventajas ambientales, dado que su uso en el agua reduce el balance de emisiones de gas de efecto invernadero y el agua de renovación, una vez desechada al medio, es menos nociva para los organismos. La investigación ha sido publicada en la revista Chemosphere.
Una investigación publicada en Nature describe por primera vez cómo el deshielo de la última glaciación y las modificaciones en las corrientes liberaron a la atmósfera grandes cantidades de CO2 almacenadas en el fondo de los océanos, acelerando el calentamiento del planeta por efecto invernadero y el fin de la era glacial. La investigación desvela la combinación de efectos que provocó esta liberación en los dos hemisferios, a partir del estudio de las concentraciones de componentes isotópicos en microfósiles marinos. Este nuevo resultado pone de relieve un mecanismo importante por el cual el océano influye en las concentraciones atmosféricas de CO2.
Un estudio del Basque Center for Climate Change (BC3) ha analizado el impacto económico que tendrá en España la reducción de los gases de efecto invernadero (GEIs) que estableció el Protocolo de Kioto para el periodo 2008-2012 y para la fase posterior o fase post-Kioto. Los resultados indican que el costo de esta reducción será moderado. Además, el sector servicios saldrá favorecido en comparación con sectores como el industrial o el energético.
Si la tecnología evoluciona siguiendo la tendencia actual, la mejor opción es reducir lo antes posible las emisiones de CO2. En la imagen, fábrica de celulosa en Torrelavega (Cantabria).
La Unidad de Construcción de Tecnalia, en el marco de su apuesta por la sostenibilidad, ha desarrollado una nueva generación de cementos respetuosos con el medio ambiente que permiten reducir hasta en un 100 % las emisiones directas de CO2 a la atmósfera.
Emisiones de avión. Imagen: Paul Falardeau
Científicos del CSIC y de la Queen Mary University demuestran que a partir de un cierto incremento de temperatura los ecosistemas que fijan carbono expulsan más CO2 del que retienen. Según explican, un aumento de la temperatura global para mediados de siglo de 4 grados haría que los ecosistemas que actúan como sumideros de CO2 para mitigar el cambio climático se conviertan en fuentes de CO2. El trabajo se ha publicado en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society of London B, y es destacado esta semana en las noticias de la revista Nature.
En los años '60 el aumento de la producción agrícola con técnicas de producción modernas (selección genética, explotación intensiva de monocultivos, y uso masivo de fertilizantes, pesticidas y herbicidas), la llamada 'revolución verde', limitó las emisiones de gases de efecto invernadero, a pesar de ser un modelo agrícola con más fuentes emisoras de CO2. Investigadores estadounidenses afirman que desde 1961 los mayores rendimientos por hectárea han evitado que lleguen a la atmósfera unos 600.000 millones de toneladas de CO2.