Mientras que muchas especies animales como las mariposas migran al norte, hacia ambientes más fríos, para sobrevivir al aumento de las temperaturas, las especies de abejorros de Europa y Norteamérica permanecen en el sur. Un equipo internacional de científicos demuestra por primera vez que debido al cambio climático los abejorros pierden áreas de distribución. Algunas especies están incluso al borde de la extinción.
Un abejorro común (Bombus terrestris) en Nottingham (Reino Unido). / Jeremy Kerr
Un abejorro común (Bombus terrestris) en Nottingham (Reino Unido). / Jeremy Kerr
Las náyades o mejillones de río (Margaritifera margaritifera), muy abundantes en el noroeste español hace un siglo, casi han desaparecido por completo en la cuenca del Duero. Los últimos estudios de investigadores de la Universidad de Salamanca alertan de la inexistencia de ejemplares jóvenes que garanticen su continuidad en las próximas décadas. El cambio climático y las alteraciones que el ser humano ha provocado en los ríos parecen estar detrás de la decadencia de esta especie, directamente dependiente de peces como el salmón o la trucha.
Un estudio alerta de la situación crítica que atraviesa el escribano aureolado, una especie que desde 1980 ha desaparecido de Europa oriental, Japón y parte de Rusia y Siberia. La principal causa de este declive es la caza masiva, especialmente en los dormideros nocturnos. Para revertir la tendencia, la organización conservacionista BirdLife International propone un mejor seguimiento y coordinación entre los países de Asia Oriental.
La sobrepesca es la mayor amenaza para los peces europeos / Comisión Europea
Un nuevo informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y la Comisión Europea señala a la sobrepesca como el mayor peligro para los peces marinos europeos en riesgo de extinción, ya que afecta a 58 de las 59 especies clasificadas en peligro de extinción. La familia de los tiburones y las rayas es la que se encuentra en una situación más crítica.
La competitividad entre los machos por aparearse con la hembra y la elección que hacen ellas del macho mejora la salud genética de la especie y compensa el hecho de que ellos no produzcan crías de manera directa. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio internacional en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Mark Urban, un investigador de la Universidad de Connecticut (EE UU), ha analizado 131 estudios sobre biodiversidad, y ha llegado a la conclusión de que el riesgo de extinción global a causa del cambio climático se está acelerando. Sus resultados indican que una de cada seis especies podría extinguirse a finales de este siglo si el aumento de la temperatura del planeta mantiene su trayectoria actual. Sudamérica, Australia y Nueva Zelanda serían las zonas más vulnerables.
El aumento de la emisión de dióxido de carbono desencadenado por varias erupciones volcánicas en Siberia provocó la acidificación de los mares hace 252 millones de años. Un estudio demuestra ahora que esta pudo ser, en una espiral de fenómenos, una de las causas de la extinción masiva entre los períodos Pérmico y Triásico, en la que desaparecieron el 96% de las especies marinas y el 70% de las terrestres.