Un estudio aporta información sobre los cambios moleculares que llevan al engrosamiento del corazón, una afección que puede conducir a insuficiencia cardíaca o muerte súbita. Además, el equipo científico identificó un gen que podría contribuir a su desarrollo.
La FGF21, una hormona que reduce los niveles de glucosa, también tiene un efecto cardioprotector en ratones de laboratorio. Así concluye una nueva investigación, publicada en la edición digital de Nature Communications, que ha sido liderada por Francesc Villarroya, director del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona.