Dos nuevos estudios revelan que los habituales repelentes de insectos con DEET (N-dietil-3-metilbenzamida) ,y citronela funcionan cada uno mediante una estimulación dual de los sistemas sensoriales de los insectos. Los hallazgos de la investigación, publicada por Cell Press el 26 de agosto en las revistas Neuron y Current Biology mejoran nuestra comprensión sobre el modo en que los insectos reaccionan ante los repelentes y pueden conducir al descubrimiento de compuestos mejorados para el control de enfermedades transmitidas por insectos.
Los investigadores Jonathan Cox y Jonathan White introducen el modelo de tiburón en un tanque de agua.
La revista Science publica esta semana el trabajo ganador del premio internacional de ciencia Eppendorf 2009 en Neurobiología. El estudio demuestra los mecanismos moleculares de la detección de olores por parte de los insectos, un hecho que podría tener aplicaciones en el control de enfermedades transmitidas por los insectos.
Mecanismos moleculares de detección de olores en mamíferos e insectos.
El sistema sincroniza la ‘foto’ del cerebro de una resonancia magnética con el suministro de los olores y ayudará a detectar enfermedades con más rapidez.
Muchas especies animales utilizan el olfato para detectar y prevenir a los depredadores, pero en las aves nunca antes se había examinado, ya que tradicionalmente, se pensaba que no usaban el sentido del olfato. Sin embargo, se ha descubierto que los pájaros, no sólo son capaces de percibir a su enemigo a través de señales químicas, sino que también modifican su comportamiento al valorar el riesgo de depredación.