La robótica industrial ha sufrido un gran desarrollo tecnológico desde que en 1961 la firma General Motors utilizara el primer robot para trabajos de soldadura. Desde entonces, ha cambiado desde su estructura física hasta la integración de sensores, su capacidad de diálogo con las máquinas que le rodean o su capacidad de carga, con robots que pueden llegar a manipular hasta 500 kilos. El principal reto al que se enfrenta ahora la robótica industrial pasa por el desarrollo e integración de sensores capaces de procesar mayor cantidad de información, sobre todo de dos tipos: visión artificial y sensores de fuerza.
La profesora Robin Murphy, de la Universidad South Florida (Estados Unidos), cuyos robots participaron en tareas de rescate en los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York en 2001 y tras el paso del huracán Katrina en Nueva Orleans en 2005, visitará la Universitat Jaume I para participar en un congreso sobre robótica asistencial organizado por el Departamento de Ingeniería y Ciencia de los Computadores.
Un equipo del Instituto de Automática Industrial (CSIC) ha desarrollado un algoritmo de adaptación para robots caminantes que mejora su movimiento y la estabilidad. El sistema supervisa los movimientos del robot, observa el entorno y modifica automáticamente los parámetros de locomoción. El algoritmo de adaptación, que se puede aplicar a cualquier robot, se incorpora al sistema de control de la máquina, por lo que no necesita supervisión humana. La investigación aparece en el número de abril de Autonomous Robots.