Científicos del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) han probado con éxito in vitro el veneno de avispa para provocar la muerte de las células tumorales. El siguiente paso será comprobar su eficacia en modelos de ratón.
La terapia potencial contra el cáncer de mama está basada en el veneno de avispa. / Ferrán Pestaña
Un estudio liderado por el CSIC sostiene que la acumulación de híbridos de ADN y ARN está relacionada con la aparición de tumores. La formación de estas estructuras hace que los cromosomas se compacten y se desestabilicen. El gen BRCA2, cuya mutación aumenta el riesgo de tumores de mama y ovario, contribuye a restablecer este desequilibrio.
Investigadores del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca han descubierto que al eliminar la quinasa humana VRK1, las células tumorales no pueden responder a los daños génicos que les provocan las terapias. Así, diseñar fármacos capaces de inhibirla puede suponer un importante paso para mejorar los tratamientos oncológicos.
Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia y otros centros han creado un software que, a partir de una mamografía, puede cuantificar la densidad de la mama. Este parámetro está relacionado con el riesgo de que una mujer padezca cancer de mama.
Mediante el análisis genómico de seis tipos de cáncer, un grupo de investigadores ha establecido que los tumores de mama del subtipo basal-like no son solo un tipo de cáncer único, sino que se parecen más al cáncer de pulmón de células escamosas que al resto de tumores de mama.
Una combinación de dos fármacos, trastuzumab y dasatinib, mejora la respuesta del tratamiento contra el 30% de los cánceres de mama. Es el descubrimiento de cuatro científicos del Centro de Investigación del Cáncer (CIC-IBMCC) que el jurado internacional del decimotercer premio de investigación Fundación Dr. Antonio Esteve ha querido destacar como el artículo más relevante en farmacología firmado por un investigador español entre 2010 y 2011.
Investigadores del Centro de Regulación Genómica han descubierto que una molécula que se consideraba indicador para cáncer de mama, en realidad también tiene una función protectora. El hallazgo se publica en la revista Cell Reports.
Investigadores del grupo de investigación en cáncer hereditario del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge y del Instituto Catalán de Oncología han realizado un estudio funcional y estructural de siete variantes del gen BRCA1, con significado biológico desconocido, y han concluido que tres de estas variantes son patogénicas, es decir, responsables del riesgo de sufrir cáncer de mama u ovario.