La olas de calor extremo, cada vez más tempranas e intensas, están entre las amenazas climáticas más letales. Se ha calculado que el verano pasado provocaron 60.000 muertes adicionales únicamente en Europa. La Organización Meteorológica Mundial vaticina que estos episodios seguirán aumentando, incluso durante la noche cuando implican más riesgos para la salud humana, afirman los expertos.
Científicos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han seleccionado 262 observatorios europeos que han analizado las series de temperaturas mínimas y máximas diarias de 1955 a 1998 para estimar las variaciones de tendencia en los eventos de temperatura extrema. Según el estudio, en Europa los días de frío extremo disminuyen y los de calor extremo aumentan: de 0,5º a 1ºC en la temperatura mínima media, y de 0,5º a 2ºC en la temperatura máxima media.