Un proyecto de la Universidad de Granada propone un programa para mejorar la actividad física y la salud de los niños en edad escolar. Las actuaciones incluyen el desplazamiento activo al colegio, las unidades didácticas en educación física, el ejercicio en los recreos y la promoción de hábitos saludables de sueño. Según los investigadores, hay evidencias de que los alumnos más activos físicamente son también mejores estudiantes.
Una epidemia, basada en el sedentarismo y la mala alimentación, amenaza al planeta Tierra. Este es el ambiente del que parte el juego de cartas, denominado Mortal Virus, que ha sido adaptado por profesores de la Universidad de Granada al área de Educación Física. El objetivo es atraer la atención y favorecer la toma de conciencia, el conocimiento y la mejora de los hábitos de vida entre los alumnos.
La condición física de los niños influye en la estructura cerebral, lo que a su vez puede determinar su rendimiento académico, según una investigación liderada por la Universidad de Granada. En el estudio clínico han participado más de 100 niños con sobrepeso y obesidad.
El ejercicio físico de alta intensidad combinado con un estímulo hipóxico permite optimizar la composición corporal y los parámetros sanguíneos. Esta mejora se centra en la reducción de la grasa corporal así como el aumento de la masa muscular y la concentración de hemoglobina y hematocrito.
Una vida más longeva y un aumento del sedentarismo dan lugar a una mayor prevalencia de enfermedades metabólicas como el síndrome metabólico. Un estudio, liderado por la Universidad Politécnica de Madrid, ha permitido analizar los beneficios que se obtienen a través del ejercicio aeróbico interválico en pacientes adultos activos que padecen este trastorno.
Investigadores de la Universidad de Cádiz plantean que, cuando se comparan distintos tipos de entrenamientos, los efectos encontrados se deben no solo a la diferencia de la intensidad empleada, sino a la propia metodología del ejercicio. En estos estudios comparativos se muestran beneficios en los cambios de ritmo a distintas cargas, tanto moderada como alta.
Un panel de expertos mundiales ha analizado la influencia del ejercicio físico supervisado en el embarazo. El estudio confirma la ausencia de efectos adversos derivados del trabajo aeróbico en las gestantes. No obstante, también alerta de ciertos riesgos ante situaciones propias del alto rendimiento en atletismo.
El uso de prendas compresivas de disipación térmica en la parte superior del cuerpo no ayuda a reducir la temperatura corporal excesiva durante el ejercicio. Así concluye un nuevo estudio, publicado en Journal of Aging and Physical Activity, que afirma cómo a 40º incluso podrían aumentar el consumo de oxígeno y la producción de CO2.
Un grupo de investigadores españoles ha descubierto biomarcadores tempranos en sangre para identificar los riesgos de salud asociados al fenotipo conocido como obesidad normopeso. Este síndrome va asociado a la ingesta de dietas desequilibradas, ricas en grasas o con exceso de azúcares sencillos y a un descenso en la actividad física, y constituye un serio problema de salud pública.
Hacer deporte es bueno para la salud, pero menos si hay mucha contaminación atmosférica. Así concluye un nuevo estudio que revela cómo los beneficios inmediatos en las vías respiratorias de la actividad física se ven reducidos a corto plazo en los casos de mayor exposición a la polución causada por el tráfico.