El aprendizaje activo a través de ejercicios tiene efectos positivos sobre el rendimiento de los estudiantes capaces, pero mal preparados o con un entorno socioeconómico desfavorable, según un estudio de la Universidad de Washington (EE UU). El trabajo confirma que poner en marcha habilidades cognitivas, como resolver problemas y analizar datos, es una estrategia efectiva para atender a la diversidad en clase.
El ejercicio físico tiene un efecto indirecto en el proceso de formación de neuronas en el cerebro adulto, según los resultados de un estudio publicado en la revista Plos One por investigadores de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo Olavide. El estudio ha contado también con la participación del Instituto Catalán de Bioingeniería, el Departamento de Biología Celular de la Universidad de Barcelona y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED).
El ejercicio de resistencia continuado durante años podría provocar alteraciones en la estructura y función cardíaca creando un sustrato para padecer arritmias.
La mejora académica derivada de este estudio fue mayor en las mujeres que creían que los hombres en general eran mejores en física.
Toda la población puede beneficiarse de la reducción del riesgo de obesidad que conlleva practicar ejercicio. Sin embargo, un nuevo estudio, publicado esta semana en la revista PLoS Medicine, demuestra que los individuos con predisposición genética a sufrir esta enfermedad se pueden beneficiar incluso más. El aumento de la actividad puede llegar a rebajar en un 40% dicha predisposición.