En España, donde todas las culturas ibéricas han crecido a orillas de algún río, es urgente salvar lo poco que queda de bueno en las cuencas, castigadas durante décadas por la contaminación, las especies invasoras y las alteraciones hidrográficas. Nuevas figuras como las reservas naturales fluviales surgen para luchar por la preservación de los escasos ríos vírgenes que aún resisten.
Un estudio publicado en la revista Nature Geoscience aporta nuevos datos, recopilados de un total de 101 embalses repartidos por toda la península ibérica, para explicar la sobresaturación de CO2 en los lagos.
Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han analizado la importancia de la radiación solar en la degradación de microcistinas y cilindrospermopsina, compuestos naturales nocivos producidos por las cianobacterias presentes en nuestras aguas.