El radiotelescopio ASKAP de Australia ha detectado la más antigua y distante explosión de ondas de radio cósmicas registrada hasta ahora: FRB 20220610A. Desde Chile, con el Very Large Telescope se ha localizado su fuente en un grupo de galaxias cuya luz ha tardado 8.000 millones de años en llegar hasta nosotros. El descubrimiento confirma que estos misteriosos estallidos se pueden usar para 'pesar' el universo.
Con el objetivo de comprender la expansión acelerada del universo, el Observatorio Astrofísico de Javalambre ha iniciado la toma de datos de cientos de millones de galaxias. Para realizar el trabajo, que se prolongará durante esta década, se empleará un telescopio con un espejo de 2,5 m y una cámara astronómica con más de 1.200 millones de píxeles, la segunda más grande del mundo.
Tras más de dos décadas de observación de la galaxia M87 con una red mundial de radiotelescopios, se ha detectado un chorro de plasma que oscila arriba y abajo, con unos 10 grados de amplitud, conectado a su agujero negro central. Esto confirma que está girando.
La colorida instantánea muestra a un dúo estelar que orbita uno alrededor del otro. Su nombre es Herbig-Haro 46/47 y se encuentra a solo 1.470 años luz de distancia, en la constelación de Vela. Las capacidades del telescopio de la NASA le permiten mirar a través de una nebulosa oscura, llena de gas y polvo, que los rodea.
Como regalo final de su exitoso primer año, la NASA y la ESA han publicado la imagen captada por el telescopio espacial James Webb de la región de formación estelar más cercana a la Tierra. Se trata del complejo de nubes Rho Ophiuchi, situado a 390 años luz de distancia.
Los vacíos cósmicos constituyen entornos tranquilos de evolución pausada que pueden aportar luz sobre las condiciones iniciales del universo. Ahora, un estudio donde participa el Instituto de Astrofísica de Andalucía muestra, por primera vez de manera observacional, que las galaxias que habitan en las regiones poco densas del universo evolucionan de forma más pausada que aquellas en zonas muy pobladas.
Tras utilizar los púlsares de nuestra galaxia como relojes cósmicos, la colaboración internacional NANOGrav ha 'escuchado' el coro de las más potentes ondas gravitacionales conocidas, que distorsionan el espacio-tiempo al atravesar todo lo que existe. El sonido procede de las interacciones de colosales agujeros negros supermasivos.
Las fluctuaciones cuánticas durante la etapa de inflación, solo unos instantes tras el nacimiento del universo, fueron clave para la formación de estructuras masivas muy antiguas, como el cúmulo El Gordo u otros captados por el telescopio James Webb. La clave está en la estadística de estas fluctuaciones, según un nuevo estudio.