Una gran bola de fuego, más brillante que la Luna llena, alumbró este miércoles las costas mediterráneas durante unos instantes. El fenómeno se produjo por el impactó contra la atmósfera de un fragmento del cometa Encke, que acabó cayendo sobre el mar en forma de meteorito. Más tarde, también se desintegró parte de su material sobre la Comunidad de Madrid. El fenómeno se ha registrado en vídeo desde varios observatorios de Andalucía y Castilla-La Mancha.
En el ecuador de Mercurio se extiende una cuenca formada por impacto meteorítico y cubierta por materiales volcánicos de la que los científicos apenas tenían información. Con la ayuda de imágenes de la sonda MESSENGER, investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de otras instituciones han averiguado que se formó en dos procesos muy distintos, en los que la corteza del planeta se enfrió de forma progresiva.
Meteorito con incrustaciones cristalinas en el metal, que se ha utilizado para investigar el magnetismo de cuerpos del sistema solar de hace 4,6 miles de millones de años. / The Trustees of the Natural History Museum (London)
Un estudio internacional, con la participación de una investigadora española, ha registrado por primera vez la información magnética que guardan desde hace miles de millones de años las nanopartículas cristalinas que aparecen en meteoritos procedentes de asteroides. Los resultados pueden ayudar a explicar la evolución de los campos magnéticos en cuerpos rocosos del sistema solar, como la Tierra y la Luna.
Estructura ovoide encontrada en el interior del meteorito de Nakhla. /
Un equipo de astrónomos del observatorio espacial Herschel de la ESA, que estudia la infancia de estrellas parecidas al Sol, ha descubierto que los poderosos vientos estelares podrían ser la clave para resolver el misterio de los asteroides en el sistema solar.
La onda de choque del asteroide que explosionó en febrero sobre Chelyabinsk (Rusia) impactó contra el suelo y causó un pequeño terremoto. Las vibraciones se llegaron a sentir a 4.100 km de distancia, según recoge un estudio internacional en el que participa un investigador español.
El asteroide que el pasado 15 de febrero se rompió en pedazos sobre la ciudad rusa de Chelyabinsk tenía unos 20 m de diámetro, viajaba a 18,3 km/s, dañó 3.613 edificios y su onda expansiva levantó del suelo a algunos vecinos. Más de 1.200 acudieron a los centros médicos con pequeñas lesiones. Son algunos de los datos que un equipo internacional de científicos publica esta semana en la revista Science.
Un informe recoge los datos del asteroide que explotó sobre los cielos de Chelyabinsk. / NASA-M. Ahmetvaleev
Investigadores del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC) y otros centros internacionales han obtenido gráficos de la capacidad reflectiva de condritas carbonáceas, un tipo de meteoritos. El estudio ayudará a las futuras misiones espaciales destinadas a traer a la Tierra muestras de asteroides primitivos.