Una riada de agua, hielo, barro y rocas ha golpeado la frontera entre Nepal y Tíbet, donde ya hay más de 150 fallecidas y cientos de desaparecidos. Según los primeros análisis, la causa está en un colapso repentino de un glaciar, un fenómeno creciente debido al cambio climático.
Los equipos de emergencia mantienen el operativo de rescate tras el desastre que golpeó la frontera con China, con cientos de personas aún en paradero desconocido y graves dificultades para acceder a las zonas afectadas.
La historia de la climatología en el Levante peninsular ibérico, en la que se alternan los períodos de sequía con las tormentas y temporales, se repite desde siglos atrás, por lo que es posible prever estos acontecimientos para poner en marcha técnicas con las que hacerle frente y minimizar su impacto.