La NASA ha lanzado este lunes el noveno satélite de observación terrestre de Landsat. En activo desde 1972, el programa permite monitorizar los cambios que ha experimentado la Tierra durante los últimos 50 años, un trabajo fundamental para rastrear el impacto de la crisis climática.
El seguimiento de los seísmos que precedieron a la erupción en La Palma, la deformación del terreno, el avance de la lava, las casas destruidas y las emisiones no sería posible sin los satélites que están ayudando durante esta emergencia, especialmente los centinelas del programa europeo Copernicus.
Imagen de la inauguración de la sala blanca de Thales Alenia Space. / Thales Alenia Space España
Un gigantesco bloque de hielo con una superficie de 4.320 km2 se ha separado de la plataforma antártica de Ronne, en el mar de Weddell. El colosal iceberg, bautizado como A-76, ha sido detectado por satélites de la Agencia Espacial Europea.
El campo magnético terrestre se está debilitando en un área que se extiende desde Sudamérica hasta África, una zona anómala que podría fragmentarse en dos. Este extraño comportamiento, que ahora estudia la misión Swarm de la Agencia Espacial Europea, desconcierta a los geofísicos y causa perturbaciones en los satélites que orbitan la Tierra.
El satélite europeo Sentinel-5P ha detectado una caída significativa en las concentraciones de dióxido de nitrógeno en el norte de Italia entre febrero y marzo. La disminución de este compuesto, emitido por los vehículos, coincide con las medidas adaptadas para evitar el avance de la enfermedad, que han provocado una reducción del tráfico y las actividades industriales.
Con las imágenes de los satélites y la ayuda de la inteligencia artificial, investigadores de las universidades de Granada y Almería han creado un software libre y gratuito que localiza y cuenta ballenas en los océanos de una manera más precisa y barata que con otras metodologías. El avance ayudará a evaluar y proteger mejor las poblaciones de estos cetáceos.
La técnica para identificar y contar ballenas se basa en las imágenes de los satélites y la inteligencia artificial. / UGR
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han analizado las ventajas de la teledetección, que proporciona imágenes de un territorio captadas en distintas fechas por los satélites, como una herramienta muy útil para estudiar los niveles de sequía y su evolución en el tiempo. El estudio resulta de especial interés tras un otoño con alarmantes índices de sequía y el bajo nivel de los acuíferos.