El proyecto piloto LIFE Adapt Cala Millor se ha convertido en un laboratorio vivo para estudiar cómo los arenales mediterráneos pueden adaptarse al calentamiento global. En esta playa urbana de Mallorca, la erosión, la subida del nivel del mar y los fenómenos climáticos extremos amenazan el ecosistema y el turismo. Esta iniciativa busca proteger el litoral y crear un modelo replicable en otras zonas del Mediterráneo.