Después de mucho buscar, un equipo internacional de astrónomos liderado por científicos españoles ha encontrado el exoplaneta más cercano a la Tierra. Se llama Próxima b, su masa es parecida a la del nuestro, gira cada once días alrededor de la vecina estrella Próxima Centauri y está situado en la zona de habitabilidad, es decir, que podría albergar agua líquida y, potencialmente, vida.
Un estudio revela por primera vez la existencia en el espacio de moléculas quirales orgánicas complejas. Se trata del óxido de propileno, localizado en las zonas frías y exteriores de una nube de gas y polvo conocida como Sagitario B2. Como otras moléculas quirales, puede presentar dos formas especulares, con propiedades distintas.
Científicos del Centro de Astrobiología y otros organismos de investigación europeos han detectado por primera vez la molécula de fósforo y oxígeno (PO) en zonas del espacio donde nacen las estrellas. Esta molécula prebiótica desempeña un papel clave en la formación de la estructura del ADN y, por tanto, está directamente relacionada con el origen de la vida.
A tan solo 40 años luz de la Tierra se acaban de encontrar tres exoplanetas potencialmente habitables. Además orbitan alrededor de una estrella enana y muy fría, un descubrimiento inédito. Estos mundos se parecen al nuestro y a Venus, y pueden ser los mejores candidatos localizados hasta ahora para buscar vida fuera del sistema solar.
El fallecimiento hace unos días de Andrea, la niña de Santiago con una enfermedad neurodegenerativa irreversible cuyos padres solicitaron una muerte digna, ha reabierto el debate sobre el derecho a terminar los días sin sufrimiento. Hablar de muerte digna equivale, en muchos casos, a hacerlo de medicina digna.
El descubrimiento de nuevas pruebas de agua líquida en Marte no debe focalizarse exclusivamente en el agua per se, sino en la posible existencia de un ciclo hidrológico, tal vez similar al terrestre, que sería responsable de su presencia y escorrentía en superficie, como sugiere la identificación de sales hidratadas. Si se demostrara que este ciclo existe en la actualidad, implicaría que el planeta rojo está realmente activo, con las repercusiones que tiene para la búsqueda de vida.
Representación a escala del depósito de sales de cloruro hallado en Marte / LASP / Brian Hynek
Antes del código genético que conocemos hoy pudo existir otro más sencillo establecido entre aminoácidos y nucleótidos, los ‘ladrillos’ que acabarían conformando las proteínas y los acidos nucleicos como el ARN y el ADN. Además, ciertas propiedades de los aminoácidos, como su tamaño y polaridad, influyeron en cómo el ARN de transferencia los ordenaba para crear complejas y plegadas proteínas. Así lo reflejan dos estudios de científicos de la Universidad de Carolina del Norte (EE UU) que avanzan en el desconocido paso desde las primeras biomoléculas hasta las células de la Tierra.
En las regiones donde nacen estrellas parecidas a nuestro Sol ya aparecen moléculas orgánicas complejas como la formamida, de la que pueden surgir azúcares, aminoácidos e incluso ácidos nucleicos, esenciales para la vida. Astrofísicos de España y otros países han detectado esta biomolécula en cinco nubes protoestelares y proponen que se forma sobre diminutos granos de polvo.
Nebulosa NGC1333, una de las regiones de formación estelar donde se ha detectado formamida. / NASA-Spitzer