Lanzamiento del satélite Resurs-P N2, desde donde opera el instrumento NUCLEON. / Roscosmos/MSU
Las supernovas o explosiones de estrellas que emiten rayos gamma expulsan más cantidades de niquel que el resto. Es una de las conclusiones del estudio simultaneo de tres fenómenos de este tipo analizados por un equipo internacional de científicos, con participación de la Universidad del País Vasco y el CSIC.
Muestra de polvo de roca extraída por el taladro del rover Curiosity. / NASA/JPL-Caltech/MSSS
Representación de la maniobra de aerofrenado de Venus Express. / ESA
El equipo de la misión MSL de la NASA ha anunciado esta semana que el rover Curiosity ha descubierto moléculas orgánicas en Marte, pero ¿son realmente marcianas? Lo son, según explica a Sinc un investigador español implicado en el proyecto, Alberto González Fairén (Madrid, 1972), que se acaba de trasladar desde la Universidad Cornell en EE UU hasta el Centro de Astrobiología en Madrid. "Es un descubrimiento para los libros de texto", subraya este astrobiólogo.
La sonda Venus Express de la Estación Espacial Europea (ESA) ha puesto fin a su misión de ocho años tras exceder con creces la longevidad para la que había sido diseñada. La nave comenzó una campaña de aerofrenado a mediados del 2014, durante la que fue descendiendo de forma gradual hasta adentrarse en la atmósfera del planeta.
Un equipo formado por investigadores de la Universidad de Barcelona y el Imperial College de Londres ha realizado, por primera vez, mediciones astronómicas de la distancia estándar del universo a partir de datos observacionales. Hasta ahora se utilizaban cálculos relacionados con la relatividad general.
La NASA acaba de confirmar por primera vez que en el suelo marciano hay compuestos orgánicos. Se trata de clorobenceno y otras moléculas con carbono y cloro, según ha detectado el vehículo Curiosity taladrando en la superficie del planeta rojo. Las sustancias están libres de contaminación terrestre y parece que no las ha generado el propiro rover: son realmente marcianas. Ahora habrá que investigar si su origen es volcánico, hidrotermal, atmosférico, meteorítico o biológico.
El rover Curiosity de la NASA ha detectado que los niveles de metano en la atmósfera marciana, cerca del cráter Gale, son menores de lo esperado, aunque de vez en cuando sus concentraciones se disparan durante unos días. Después, vuelve a desaparecer por algún mecanismo desconocido. Los científicos están desconcertados porque no saben qué fuente emite este gas, que en la Tierra se asocia a la actividad biológica.
Caída de la red eléctrica, fallos en las comunicaciones por radio y telefonía móvil, alteración de la ionosfera de la Tierra. Estas pueden ser algunas consecuencias de las fulguraciones y emisiones intensas del Sol. Para vigilar la actividad de nuestra estrella nace hoy el Servicio Nacional de Meteorología Espacial, una aplicación web cuyo funcionamiento explica a Sinc su coordinadora, Consuelo Cid (Guadalajara, 1967) desde la Universidad de Alcalá de Henares.