Investigadores españoles y daneses han desarrollado un método para estudiar in vivoel desconocido metabolismo del selenio, un elemento esencial para los seres vivos. La técnica puede ayudar a clarificar si posee o no ciertas propiedades antitumorales que se le han atribuido y que aún no están corroboradas por ensayos clínicos.
La técnica permite cuantificar ínfimas cantidades de selenio en sus diferentes formas químicas. Imagen: J. Giner et al.
El catedrático de Química Analítica Antonio Canals de la Universidad de Alicante vive un momento dulce. Dos eventos recientes le llenan de satisfacción: su nombramiento como doctor honoris causa de la Universidad de Plovdiv (Bulgaria), con la que colabora desde hace quince años, y que una multinacional fabrique equipos con un componente que ha contribuido a diseñar. Sus investigaciones se centran en el desarrollo de nueva instrumentación y metodologías ecológicas para el análisis químico. Su sueño, diseñar un equipo portátil que permita detectar contaminantes en muestras de agua o alimentos en tiempo real desde cualquier lugar inhóspito del planeta y ayudar así a salvar vidas.
El Foro Química y Sociedad ha creado una web para estimular el interés de los jóvenes por la química. Sus contenidos inciden en las opciones que ofrece la Formación Profesional muy demandadas por la industria química.
Científicos de la Universidad de Jaén están probando colorantes naturales desarrollados a partir de microalgas marinas en alimentos como batidos, yogures, helados, bebidas isotónicas o carbónicas, licores y mostos. En concreto, utilizan microorganismos marinos que contienen unas proteínas encargadas de la captación de la luz
Un equipo interdisciplinar de arqueólogos y químicos de la Universidad de Jaén, en colaboración con la de Gante, desarrolla un estudio en el que combinan química y arqueología para aclarar algunos aspectos de la cultura de los Íberos sobre su alimentación, sus prácticas ganaderas y los usos medicinales o rituales de algunos alimentos y productos.
A temperatura de fritura el aceite de girasol genera más compuestos nocivos que el de oliva. Imagen: SINC.
Investigadoras de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han descubierto por primera vez en alimentos la presencia de determinados aldehídos sospechosos de estar detrás de enfermedades neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer. Estos compuestos tóxicos aparecen en algunos aceites, como el de girasol, cuando se calientan a temperatura de fritura.
Motivo pictórico de la cueva de El Buxu. Imagen: Antonio Hernanz.