Así es el planeta ‘fénix’ que nació de los restos de su estrella

Un equipo de astrónomos ha descubierto el primer ejemplo de un planeta nacido a partir de los elementos expulsados de la estrella muerta que orbita. Estos mundos son muy extraños y, según los científicos, encontrar uno alrededor de una enana blanca fue algo inesperado.

planeta de segunda generación
Ilustración del planeta de segunda generación que orbita alrededor de HS 0209+0832. / Universidad de Warwick

Investigadores de la Universidad de Warwick (Estados Unidos) han identificado el primer planeta de segunda generación descubierto alrededor de una enana blanca. El estudio, publicado en Nature Astronomy, revela que pueden formarse otros mundos después de la muerte de la estrella a la que orbitan.  

Aunque ya se sospechaba de la existencia de planetas nacidos alrededor de púlsares –estrellas de neutrones que giran a gran velocidad– este hallazgo muestra que existen otros creados con sus restos.

Los planetas de segunda generación son mundos que se forman a partir del material que una estrella genera cuando muere

Según explica el primer autor del trabajo e investigador en la universidad estadounidense, Jamie Williams, este tipo de planetas son mundos que se forman a partir del material que una estrella genera cuando muere. En su opinión, son muy raros y encontrar uno alrededor de una enana blanca fue algo inesperado. “Es como encontrar un planeta que ha renacido de las cenizas de la estrella que en su día orbitaba”, expresa el investigador.

Una huella química

Hoy en día, se sabe que las enanas blancas –núcleos colapsados que se quedan sin combustible– atraen material cercano procedente de los planetas de su alrededor, algo que puede detectarse en su atmósfera. Esta huella química suele estar dominada por elementos formadores de roca como silicio y hierro, lo que revela a los astrónomos detalles sobre los mundos que se encuentran en su orbita.

En concreto, el trabajo se centra en la enana blanca HS 0209+0832, cuya atmósfera presenta vestigios químicos inusuales.

Los astrónomos detectaron elementos pesados como el zinc y el cobre que suelen darse tras la muerte de una estrella

Los astrónomos detectaron elementos pesados como el zinc y el cobre que suelen darse tras la muerte de una estrella, pero también observaron concentraciones 1 000 veces superiores a las del Sol de niobio.

Según dice uno de los autores del estudio e investigador en la Universidad de Wisconsin (EE UU), Nicholas Stone, este conjunto de elementos es una indicio revelador del ‘proceso’, una reacción nuclear que genera elementos pesados en el interior de las estrellas moribundas durante su fase de gigante roja.

“Se trata de una firma química que ningún planeta ordinario de “primera generación” debería presentar, lo que nos indica que este nuevo mundo es algo diferente”, puntualiza el astrónomo.

Nacido a partir de los restos

El equipo piensa que la explicación más plausible es que esta enana blanca se alimentó de un planeta de segunda generación recién formado, uno que se condensó a partir del disco de material formado tras la muerte de la misma estrella. Dado que ese anillo se formó a partir de los restos expulsados por ella, es natural que sea rico en los elementos pesados que ahora aparecen en la atmósfera de la enana blanca.

Williams señala que la formación del disco protoplanetario no es un proceso sencillo, lo que explica por qué estos planetas son tan raros. Una estrella aislada muere y expulsa masa de forma más o menos simétrica, pero para formar el anillo con la capacidad necesaria para formar un planeta, es probable que HS 0209+0832 necesitara una estrella compañera que atrajera el material expulsado de vuelta a la órbita, en lugar de dejar que se escapara.

Observaron un cuerpo celeste del tamaño de Júpiter muy cerca de la enana blanca, atrapado en una órbita tan estrecha que siempre muestra la misma cara hacia la estrella

Gracias al satélite TESS de la NASA, los expertos detectaron una brillo regular procedente del planeta que se repetía cada 4,4 días.  Esto reveló que existía un cuerpo celeste del tamaño de Júpiter muy cerca de la enana blanca, atrapado en una órbita tan estrecha que siempre muestra la misma cara hacia la estrella

A una distancia tan cercana, se espera que la atmósfera exterior del planeta se esté evaporando bajo la intensa radiación, y que ese material que se escapa ‘llueva’ sobre la superficie de la enana blanca y produzca esa firma química.

De confirmarse, esta estrella sería la primera enana blanca en la que se ha encontrado un planeta de segunda generación, lo que abre una nueva vía para buscar mundos nacidos de forma similar.

Otro de los autores, Boris Gänsicke concluyó que lo más destacable del planeta que órbita a su alrededor es que no se trata de un mundo procedente de otro lugar, ni de un superviviente del nacimiento del sistema, sino que parece haberse formado a partir del mismo material que su propia estrella expulsó al morir.

“En cierto sentido, este sistema ha dado origen a un nuevo mundo utilizando los cimientos del antiguo”, expresa el investigador. “Los resultados del estudio plantean la pregunta de cuántos podrían existir ahí fuera y de si nuestro propio sistema solar podría albergar un planeta de segunda generación formado a partir de las cenizas de nuestro Sol”, dilucida el astrofísico.

Referencia: 

Williams. J. et al. Discovery of a second-generation planet candidate accreting onto a white dwarf. Nature Astronomy 2026.

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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